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Opinión | A Un Año del Decreto de la zona libre de Chetumal | Explorador de mundos | Fernando Castro Borges

Por Fernando Castro Borges

Cancún, Quintana Roo. El 31 de diciembre del 2020, el ejecutivo federal, publicó el “Decreto que tiene por objeto establecer la Región Fronteriza de Chetumal, en la localidad de Chetumal en el municipio de Othón P. Blanco del estado de Quintana Roo, para otorgar los estímulos fiscales establecidos en el mismo”.

Un año sin acciones concretas

Ya pasó un año y no hay acciones concretas, no se ha incrementado el intercambio de mercancía, sigue como si nada el crecimiento en las importaciones en la zona fronteriza sur, no se registran mayor número de operaciones comerciales, tampoco se ven empresas de logística tapizando las calles cercanas a la Aduana.

No hay incremento en el padrón de importadores, lamentablemente ni siquiera existe el interés gubernamental de que suceda algo. No ha pasado nada.

Este ordenamiento contempla estímulos fiscales para incentivar el comercio internacional, haciendo que Chetumal tuviera su propia identidad económica, convirtiéndose en un polo estratégico para el desarrollo del sureste mexicano.

Es necesario facilitar la tramitología

Los empresarios locales han gestionado algunos cambios para facilitar la tramitología, y poder gozar de los diferentes beneficios de carácter fiscal en lo referente a operaciones de comercio exterior y no han tenido mayores avances.

Quintana Roo, no tiene un área en el gobierno local con visión estratégica, el cual  pueda incentivar el comercio interior y exterior.

Desafortunadamente los proyectos que pudieran cambiar la cara económica de la región están en manos de gente que sueñan, queriendo vender «proyectos espejitos» y el intercambio de mercancías no se realiza con proyectos efímeros.

Chetumal se forjó con el trabajo duro

En esta región fronteriza se sabe negociar, sus habitantes lo traen en su sangre, no es nuevo para las familias; ya que desde la fundación de esta entidad, el intercambio de mercancías había sido una práctica normal en Chetumal.

En el siglo pasado ya habían tenido una Zona Libre; esta ciudad se forjó con el trabajo duro que se requiere para vivir del comercio exterior.

Los empresarios quieren tener certidumbre y se han encontrado con una serie de irregularidades que impiden tener la confianza de reglas claras y una serie de proyectos que no se logran concretizar y que se han vuelto una serie de tropiezos torpes por la falta de compromiso con los empresarios.

El tema del Recinto Fiscalizado Estratégico

Hay un Recinto Fiscalizado Estratégico, responsabilidad del Gobierno Estatal, el cual que no ha iniciado sus operaciones por una serie de irregularidades que han salido a la luz pública.

Por ejemplo, que se ha iniciado una ampliación cuando lo proyectado está evidentemente inconcluso, o quizás que los empresarios que ocuparon tres de las cuatro primeras naves ya se han retirado del proyecto; además, que se haya contratado como fideicomiso al Banco Accendo, el cual perdió recientemente su licencia en México y que por ende no se puede operar, debido que se requiere esta figura para su debida operación.

Su falta de interés e ingenuidad han llevado a los responsables administrativos de estos proyectos económicos, que no sean una realidad y solo quede en el plano imaginario de los propios servidores públicos de muy escasos alcances.

Entusiasmo en el sector empresarial de Chetumal

Los empresarios de Chetumal están entusiasmados, pero es necesario que sean tomados en cuenta.

No se puede tener políticas de desarrollo económico sin considerar las necesidades y elementos que requieren a los que tienen el mayor riesgo de inversión: El Comercio local.

Un enero de 2022, con un Decreto y sin ninguna acción concreta, quizás es por eso que no quisieran recordar que el tiempo pasa y no pasa nada.

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