Ex funcionarios de las administraciones de Roberto Borge y Carlos Joaquín han acaparado puestos clave en la administración de Diego Castañón, avecindado en Tulum de la mano del senador chiapaneco Eduardo Ramírez.
Desde la semana pasada varios funcionarios están declarando en el Ministerio Público por el despojo de 179 hectáreas de alta plusvalía, sin embargo, el alcalde, quien era jefe directo de los señalados cuando fue tesorero, no sólo no ha sido llamado, sino que brindó junto al fiscal una conferencia de prensa. ¿Una moneda de cambio?

Por Luciano Núñez
¿Por qué Quintana Roo no ha tenido en los últimos 30 años gobernadores que dejen un verdadero legado? Dos de ellos se encuentran en prisión: uno con prisión domiciliaria, y otro, en un reclusorio federal; otros, han sido señalados por enriquecimiento obsceno y han heredado una clase política vulgar, envuelta en escándalos variopintos que, sin embargo, logran reciclarse año tras año ahora bajo las banderas de la 4T.
Desde el año 1975, cuando arranca la era constitucional y soberana de Quintana Roo, Jesús Martínez Ross fue el primer gobernador y ha legado nada menos que las instituciones primigenias para el desarrollo del Estado. Pedro Joaquín Coldwell acompañó a definir el desarrollo de la vocación turística del Estado y, Miguel Borge Martín, es nada menos que padre de la Universidad de Quintana Roo, Uqroo. Lo que sigue es caos, deuda pública gigante y fallidos gobernadores que empobrecieron la discusión política para llevarla a lo más bajo. Para ello, han ubicado en puestos claves a personajes de limitado horizonte intelectual que, apenas instalados en el poder, han torcido la ley para enriquecimientos inexplicables o abusos inverosímiles.
En ese balance negativo Mario Villanueva terminó prófugo, y después, en la cárcel; Joaquín Hendriks Díaz es dueño de una suntuosa fortuna a costa de tierras del estado; Félix González Canto elevó la deuda pública a niveles insólitos y dejó a su pupilo como gobernador, Roberto Borge Angulo, todavía preso; y Carlos Joaquín también heredó una deuda pública oculta y pulverizó la clase política para dejar paso a Morena que, a su vez, ha reciclado y acopiado a buena parte del priísmo, como en el caso de Tulum, donde las tropelías no tardaron en aparecer.
La mafia inmobiliaria

La Fiscalía de Quintana Roo tiene ahora en las manos la investigación de una “mafia inmobiliaria”, como la ha denominado el abogado, Javier Tun Jiménez, defensor del adulto despojado de 179 hectáreas de alta plusvalía. Sin embargo, la última conferencia de prensa del fiscal, Oscar Montes de Oca la ofreció desafiante en Tulum, donde invitaron a la mesa principal al alcalde Diego Castañón, quien debería haber sido, incluso, citado a declarar, debido a que cuando se subdividieron las tierras en cuestión, era nada menos que tesorero del municipio, es decir, jefe directo del director de catastro.
En el ojo del huracán

¿Por qué se dan estos casos en Tulum? ¿Es azaroso? No.
Allí ha recalado buena parte del Joaquinismo: Edgardo Díaz Aguilar, ex tesorero de Víctor Mas Tah, quien está señalado por ser jefe de la “red de despojo”. Después de su paso por las arcas municipales fue invitado por el ex gobernador Carlos Joaquín a ser recaudador de rentas, semanas posteriores a que la alianza PAN-PRD perdiera la posibilidad de ser reelecta. También está involucrada la ex titular del Registro Público de la Propiedad, Layla Lorena Flores Terrazas, quien habría dado extremas facilidades para que las hectáreas pasaran de dueños, sin los requisitos básicos para emitir los nuevos folios. El actual secretario particular de Castañón es Agustín Lara, alias “Tacón”, quien formara parte del primer círculo del ex gobernador Roberto Borge Angulo.
¿Hay forma de que los últimos cinco ex gobernadores puedan ufanarse de un legado?
Varios integrantes del RBATeam fueron a prisión por comprar tierras del Estado a precio de ganga, o, en este caso, despojaron a ciudadanos mediante una burda ingeniería que involucra a notarías, el Registro Público de la Propiedad, además de actuales funcionarios que facilitaron la operación por donde se mire.
¿Cómo llega Diego Castañón al poder?

Según revelan fuentes a esta columna, la llegada de Diego Castañón a la alcaldía de Tulum no es nada azarosa, como nada lo es en el mundo de la política. La suplencia junto a Marciano Dzul Caamal (quien falleciera a principios de este año) le llegó de la mano del senador chiapaneco Eduardo «Lalo» Ramírez, de donde es originario el hoy alcalde, ex militante del Partido Verde. Es decir, es un neo-moreno. Sin equipo político en Quintana Roo rápidamente se rodeó tanto de joaquinistas como de borgistas, que hoy, están señalados de despojo y denunciados ante la fiscalía anticorrupción.
Una burla y ¿moneda de cambio?
No se entiende, hasta ahora, cómo es que el fiscal, por un lado avanzó en citar a los responsables del actual gobierno, y por el otro, no lo hizo con el jefe inmediato directo de los “nuevos dueños”, el alcalde, y, en plena efervescencia del caso, cita a una conferencia en ese municipio y con la autoridad municipal en el presídium y Cristina Torres, hoy secretaria de gobierno y una de las políticas más cercanas al ex gobernador. ¿Es una burla? O, ¿es acaso una de las tantas causas que usó para permanecer en el cargo cuando estaba todo listo para su salida?
Contralorías sin control
Ahora, ¿cómo es que ni la contraloría municipal ni estatal se han pronunciado por estos señalamientos?, ¿sirven para algo? ¿Deberían buscarse figuras ciudadanas para que exista un verdadero control en las administraciones municipales?
Bajo estas circunstancias, tan lastimosas para Quintana Roo, la discusión política en cada sexenio termina es cada vez peor: directo a las catacumbas de la corrupción y la ilegalidad, ya sea para despojar al Estado o a particulares, eso sí, con las herramientas que ofrece el poder sin contrapesos y la total impunidad.
Declive
Hoy, en Tulum aflora una vez más un pus que deja ver el declive de las instituciones, que deben velar por sus ciudadanos y el respeto a la ley, y en cambio, revelan una vez más la corrupción y también la falta de recambio político: todo gira desde hace décadas en Tulum en torno a tres patriarcas, uno de los cuales ha fallecido. ¿Dónde están las fuerzas vivas? ¿Qué ha pasado para que exista tal desorden y contubernio?
Los casos de despojo (que no son pocos) destaparon la colusión de funcionarios en pos de un botín, el néctar y último fin de la más mediocre clase política, que cabalga bajo el amparo evidente de la instancia que debería investigar: la Fiscalía de Quintana Roo, filial de la administración anterior que no termina de irse. Por esto, y mucho más, sabemos en manos de quién está la procuración de justicia.
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* Luciano Núñez Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado en géneros periodísticos en La Salle, Cancún, e Historia de Quintana Roo en la Universidad del Caribe y Sociedad Andrés Quintana Roo.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.
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