
Tanto la ciudadanía como el líder del Partido Verde, Renán Sánchez Tajonar se han pronunciado en contra del cuarto muelle.
El turismo masivo está siendo rechazado en los principales destinos del mundo, como España, Portugal e Italia, donde dicen que los salarios de los trabajadores son más bajos y se encarecen la renta y el medio de vida.

Luciano Núñez
En el ámbito de la argumentación, dice el jurista y filósofo del derecho español, Manuel Atienza, que la falacia es la argumentación incorrecta sobre un tema, “la apariencia falsa de mostrar una verdad”. Es decir, las premisas contienen fallos en su estructura lógica o en la forma en que se presentan.
Hay muchos tipos de falacias según su clasificación y, en el caso del cuarto muelle de Cozumel, los promoventes del proyecto quisieron inocular las que se conocen como falacias de antigüedad o presuposición, que contienen fallos en su estructura lógica o en la forma en que se presentan las premisas y que llevan a conclusiones incorrectas o falsas, no sustentadas en una base real.
Premisas falaces
Veamos. Según la premisa empresarial el cuarto muelle generará más turismo y una mayor derrama económica, lo cual, busca en teoría mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. El argumento se cae ante la evidencia histórica de lo que ha ocurrido en Cozumel: cada proyecto de muelle ha hecho la misma promesa con el mismo resultado: tiene la isla de las golondrinas uno de los mayores endeudamientos per cápita del país y a un 35 por ciento de pobres, según datos de Coneval. Algo que también comprueba la premisa de la gobernadora, Mara Lezama, quien desde el discurso inicial hizo una radiografía de Quintana Roo y la sentencia es lapidaria: el bienestar no ha sido compartido. La derrama mayor se queda en pocas y lejanas manos.
Las navieras históricamente ha recibido beneficios impositivos, algo que ha sido subsanado por este gobierno que les aplicará un gravamen de cinco dólares y que, con el tiempo, representará todo un presupuesto para los destinos portuarios, donde los habitantes sostienen gran parte de ese negocios: las ciudades en las que los turistas dejan toleradas de basura, contaminan y erosionan.
Llueve pero no gotea

Si el de Cozumel es un gobierno de la 4T, habría que recordar que una de las premisas que AMLO ha desmantelado una y mil veces desde su Mañanera, es que el capitalismo prometió que, “si llovía fuerte arriba, iba al menos a gotear abajo”. Eso nunca pasó porque el capitalismo ha llevado al mundo a una concentración de riqueza inédita. Según el reporte de El Orden Mundial, en Latinoamérica el 1% de la población más acaudalada acumula el 45 por ciento de la riqueza nacional y es la región del mundo con mayor desigualdad en la distribución de la tierra, con pequeñas minorías que acaparan grandes latifundios.
Espacio de locales
Los colectivos de Cozumel se han opuesto rotundamente al proyecto con dos argumentos de peso: se trata ese espacio tan codiciado como único al que tienen acceso las familias porque es una zona de playa pública, es decir, de las que no se requiere de un traslado en barco para disfrutar de una de las bellezas naturales más asombrosas del mundo, donde los arrecifes y abismo marino asombran a quienes han tenido el privilegio de observarlos.
Primera voz política en contra del muelle

Es interesante también analizar la ruta política del tema. Algunos actores sociales han comenzado a interactuar con la ciudadanía aprovechando herramientas que ofrecen las redes sociales. El diputado Renán Sánchez Tajonar, líder del Partido Verde y diputado en Quintana Roo, ha salido a oponerse rotundamente al proyecto.
“Amenaza con destruir un ecosistema vital, no sólo para Cozumel, sino para México y el mundo. En la calle, en reuniones vecinales y en redes sociales, la voz de la gente ha sido clara: no quieren este muelle”, dijo en un comunicado difundido el pasado fin de semana.
Sin embargo, la empresa ya tiene aprobados varios permisos y, el más importante, la licencia de construcción, deberá otorgarla o rechazarla el alcalde José Luis Chacón y su equipo. Una decisión que tendrá un impacto no menor en la comunidad, la economía, la ecología y la estructura de la isla, que pasaría a tener una carga adicional en todas sus capacidades: drenaje, agua, electricidad, etc.
Qué pasa en el mundo

Justamente, el pasado fin de semana Europa tuvo protestas contra el turismo de masas en Italia, Portugal y España, donde los activistas utilizaron pistolas de agua y un “paseo ruidoso” de maletas para llamar la atención sobre el aumento del costo de la vivienda y el impacto medioambiental del turismo. De acuerdo a los manifestantes, el turismo masivo echa a los vecinos de las colonias y aumenta el precio de las viviendas. “La turistificación aumenta la exclusión y los desequilibrios económicos, siendo mujeres, migrantes y jóvenes quienes sufren las peores consecuencias de la precariedad de los trabajos turísticos”, dijo uno de los manifestantes.
Otro argumento es que el salario medio de los trabajadores del turismo: es 60 por ciento inferior a la media de la ciudad. Un fenómeno que también se ha sentido en el norte de Quintana Roo, donde los hoteleros han lamentado la falta de trabajadores, quienes después de pandemia han decidido emprender y no someterse a jornadas laborales de 12 horas y con traslados cada vez mas largos y en condiciones deplorables por las unidades de transporte.
Redes ciudadanas
Quintana Roo ha abierto puertas y ventajas, pasillos y, lo más importante, su jardín más preciado a la inversión que ha tomado el néctar para hacer de la industria hotelera un negocio redondo. Sin embargo, los lazos sociales y los colectivos se han ido fortaleciendo para frenar desarrollos basados en falacias: como los edificios de Malecón Tajamar, los edificios en zonas vulnerables de Tulum y, ahora, un cuarto muelle que vuelve a poner la zanahoria de la “derrama económica” como premisa para no sólo restarle a la ciudadanía espacios, sino amenazar un entorno ecológico cada vez más frágil.
Se trata de una decisión que mostrará si hay una verdadera conciencia ecológica, si hemos aprendido a priorizar lo importante de lo urgente o si seguimos confiando en el turismo masivo que está ahorcando a los habitantes de los principales destino turísticos del mundo.
La decisión revelará un modo de ser, de actual y de sentir ante el clamor de la ciudadanía.
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