Por Luciano Núñez

Días atrás leí un artículo que hablaba sobre el furor de la película El Hoyo en España, país golpeado severamente por los efectos de la pandemia. Me dispuse a verla y no ha dejado de darme vueltas en la cabeza la dureza de sus metáforas.

Haré lo posible por no adelantar detalles que entorpezcan su narrativa, pero sí puedo compartir aquí lo que me ha dejado. Un elevador baja y sube todos los días con alimentos exquisitamente elaborados. Se detiene unos minutos en cada habitación y el o los habitantes de cada piso deben alimentarse en un período breve. No se pueden quedar con comida so pena de soportar frío o calor.

Así, las personas de los primeros pisos comen exquisito platillos, mientras que los de abajo poco; y los de más abajo poco y finalmente nada. Las escenas son extremadamente fuertes y, en algunos tramos, repulsivas.

La quijotada

Qué significa el final de 'El hoyo', la película que ha arrasado ...

Quisiera detenerme en un punto. Un hombre que ha llevado a su celda (aunque no es una cárcel, cada quien fue allí por propia voluntad) un libro del Quijote, se dispone a hacer eso: una quijotada de alimentar a todos. “Nadie había traído un libro a este lugar”, le dicen. La mayoría se encierra con cuchillos y todo tipo de armas: como sucedió en Estados Unidos durante la explosión de la pandemia.

Una mujer que acompaña al protagonista durante un período, intenta racionalizar los alimentos con un discurso por demás razonable, coherente. Fracasa. Allí el personaje principal lanza la primera amenaza y logra un pequeño avance, pero todavía está lejos de lograr el objetivo. Tomas las armas y avanza; aunque en su nuevo intento busca hacerlo por la paz: vuelve a fracasar. No queda otra que tomar el camino de la coerción. Según la Real Academia la coerción es la presión ejercida sobre alguien para forzar su voluntad o su conducta. Durante la pandemia el gobierno ha intentado infructuosamente dirigir a las personas hacia la solidaridad de quedarse en casa. Argentina tuvo que recurrir a la cárcel y así lo está encaminando el gobernador de Yucatán, Mauricio Vila. No hay forma de explicarlo para un sector de la sociedad de baja conciencia. También el gobierno ha solicitado solidaridad a los empresarios: algunos respondieron pero la gran mayoría no; y la gente está en la calle, con la mitad del sueldo o a poco de estar desempleada.

El capitalismo: 26 personas con una riqueza de 3800 millones de personas

Capitalismo - Qué es, definición y significado | Economipedia

El corazón del capitalismo es el mercado. Los ideólogos pensaron que la economía se autoregularía y que la riqueza permearía a todas las clases sociales. No. Lo que hemos visto y lo que es la realidad, es que la concentración de capital ha llegado a extremos inimaginados. En una columna anterior de Naderías Totales ofrecí estos datos: De acuerdo con la organización Oxfam (formada por 19 organizaciones no gubernamentales nacionales), en el 2017 unas 43 personas poseían la misma riqueza que 3,800 millones de personas; y en 2018, el número de miembros de este selecto grupo se redujo a sólo 26 personas.

Tim Wu, habló sobre los monopolios que son los gigantes Facebook, Amazon y Google.

No sólo la riqueza se ha concentrado de forma obscena: la información también. El especialista en marketing y escritor, Tim Wu, habló sobre los monopolios que son los gigantes Facebook, Google y Amazon. “Pasaron a ser empresas de anuncios, ganaron mucho dinero y todos los demás también quisieron ser multimillonarios…los ideales del principio no se institucionalizaron, no se construyó nada para fijarlos. La única excepción es Wikipedia, que es lo que Internet pudo haber sido y debió ser”, dijo en una entrevista.

Para Wu las empresas cayeron en ese Hoyo estadounidense que es dar “rienda suelta al capitalismo” y confiaron en que las cosas saldrían bien o se arreglarían más adelante. “(en 2008) Salvamos la crisis, pero no hicimos un buen trabajo a la hora de frenar la concentración empresarial y la desigualdad”, analiza.

Cambia, todo cambia

Está claro que todo cambiará a partir de COVID. Las relaciones serán diferentes, los políticos deberán actuar diferente: no servirán los discursos sino las acciones, la realidad; los mercados no serán iguales y las legislaciones deberán estar acorde a los tiempos que vienen.

La única manera de salir del Hoyo es la solidaridad, a donde contradictoriamente no se llega por la vía fácil; sobre todo, por la lucha despiadada que ha creado el mercado y cómo ha dejado a las personas en su carrera. Ojo: allí estamos todos incluidos, nadie se salva.

¿Acaso no es esta pandemia toda una enseñanza? El planeta se recupera con un respiro de tanta erosión humana, mientras todos debemos estar recluidos en casa. Sí, todos en casa pero alguien levanta la basura; todos en casa, pero alguien pone los alimentos en el supermercado; todos en casa, pero alguien fabrica medicamentos. No podremos de ninguna forma sobrevivir sin el otro, a ese que no importa si dejamos sin comer con tal de acumular. Estamos obligado hoy en día a pensar en el otro, a ver cómo construir un nuevo tejido social en el que todos los niveles tengan acceso a lo básico; de otra manera, habrá guerra por lo elemental.

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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.

Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.

Actualmente director general de Grupo Pirámide.

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