
Por Jaguar Negro
Después del “extravío” de 105 boletas electorales, ahora se ciernen todo tipo de suspicacias en Tulum, donde desde la oposición alcanzan a ver un claro conflicto de intereses.
Nos revelan que la empresa que ganó la licitación para la movilización de la paquetería electoral en Tulum, resultó que no cuenta con las unidades suficientes. Es decir, no tiene la capacidad técnica y, por lo tanto, licitó lo que no tiene. Se trata de la empresa Flexrenting S.P.I de C.V. de acuerdo con el contrato al que tuvo acceso Grupo Pirámide.

El asunto es que para resolver dicho faltante de unidades acudió nada menos que al sindicado de taxistas de Tulum, “Tiburones del Caribe”, para poder cumplir con sus obligaciones contractuales.
El asunto es que el líder de los ruleteros es nada menos que uno de los candidatos: Eleazar Sagrero, que entró por el PT a la planilla de Diego Castañón, el candidato de la 4T.
“La iglesia en manos de Lutero”, suele decirse en situaciones como ésta, o el clásico: “Piensa mal y acertarás”. ¿Por qué una empresa licita algo que no tiene? Se ocupa VAR electoral ahí.




















