Por Jaguar Negro

Indignación. Un símbolo de la idiosincrasia chetumaleña: la estatua de Don Andrés Quintana Roo, al lado del Congreso del Estado, fue removida esta semana para dar paso, según versiones, a una cafetería VIP para las y los diputados: el capitalismo acaba sometiendo a la bandera de la “austeridad republicana”.

Se trata de la plazoleta ubicada en Punta Estrella, del Boulevard Bahía, y que forma parte del acervo cultural de la ciudad capitalina.

La responsable, hoy por hoy, es la diputada presidenta de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, Jissel Castro Marcial, que llegó como suplente de Mildred Avila, y hoy, de ser una perfecta desconocida, es nada menos que titular de uno de los poderes del Estado.

¿Se podrá legislar para que personas sin trayectoria y sin la capacidad técnica puedan quedar, así por azares del destino, al frente de un poder del Estado?

«Gente sin arraigo”

El Consejo Ciudadano de Chetumal salió a reprobar inmediatamente el hecho: “Es un agravio a la identidad quintanarroense, tomada unilateralmente por gente sin arraigo, que exhibe a una clase política que se ha alejado del pueblo al que debería representar”, dice el comunicado publicado por el organismo, que agregó: “la sociedad merece explicación sobre la forma en que se tomó esa decisión de barbarie cívica política”.

Anteriormente, presidió la Jugocopo, Humberto Aldana, quien ocupó gran parte de su tiempo legislativo en causas o chuecas o perdidas.

Ahora es candidato a una diputación federal y, en el caso de que pierda (nunca estuvo al frente de una campaña), será senador de la república. Así se paga la sumisión y obediencia en extremo en Morena.

Como dice el Consejo Ciudadano de Chetumal tan atinadamente: una barbarie. Pero es una tras otra.

 

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