
Por Jaguar Negro
Mientras el gobierno de Tulum, encabezado por Diego Castañón, preparaba su último informe de gobierno: con cifras para maquillar despojos, ecocidios y denuncias varias de construcciones —sin ningún tipo de permisos–, fue “presentado” apenas ayer el nuevo PDU, Programa de Desarrollo Urbano.
Es decir, el instrumento que regula nada más y nada menos que las reglas construcción: “Es un instrumento normativo que rige la planificación, regulación y evaluación del ordenamiento territorial de los asentamientos humanos y del desarrollo urbano de los centros de población”, dice una de las definiciones.
Envasado
Nos dicen que el PDU viene “listo y envasado” para su sola aprobación, sin ser analizado ni discutido, ni muchos menos dado a conocer a los verdaderos interesados: los vecinos y ciudadanía en general.
“Es algo que viene fast-track”, nos dice una fuente que se alarma, porque recuerda que ya el POEL, Programa de Ordenamiento Ecológico Local, fue rechazado por diversas irregularidades que violaban la normativa local y federal.
Desde ya el hermetismo y sigilo con que ha mantenido el proceso del nuevo PDU, levanta todo tipo de suspicacias, y los grupos ecologistas ya preparan amparos para este instrumento que normará cómo será el Tulum de los próximos años.
Desde las asociaciones ecologistas han sido denunciadas varias edificaciones que se erigen sobre áreas protegidas y sitios de anidación de tortugas marinas, sin ningún tipo de intervención de las autoridades. De acuerdo con cifras oficiales, hay al menos 300 desarrollos en Tulum y la mayoría no cuenta con ningún tipo de permisos de construcción.
Al parecer el instrumento sería aprobado y “mayoriteado” en la sesión de cabildo de la próxima semana, por lo que seguiría un hilo de amparos para contrarrestar otra imposición.




















