
Por Jaguar negro
El presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla mujeres, Jesús Almaguer, volvió a desafiar a la federación en su búsqueda de recursos para mayor promoción hotelera.
“A nosotros el CPTM no nos ayudó en nada, de ellos no recibimos nada, pues el 85 por ciento del presupuesto que manejaban se generaba en el Caribe Mexicano y acá apenas se recibía el 0.7 por ciento en recursos”, se despachó en una entrevista que publica 24 Horas Quintana Roo.
Ahora bien, habría que recordar que el esquema que privó durante años: sobre todo en los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, tanto el Estado como la Federación se encargaban de promover los destinos, cuyos beneficios, se quedaban principalmente en bolsillos y cuentas que, precisamente, no estaban en Quintana Roo: la mayoría de las cadenas que operan en Quintana Roo son españolas y norteamericanas.
Menos aún hubo “prosperidad compartida” para trabajadores. Es como poner una empresa y pedirle a el Estado Mexicano que se encargue de pagar el marketing y la publicidad internacional.
La hotelería recibe anualmente del Estado de Quintana Roo, a través del Consejo de Promoción Turística, 717 millones 591 mil 282 pesos. Almaguer dice que no es suficiente.
Habiendo el Estado invertido millones y millones de pesos en la promoción, ¿dónde ha quedado ese beneficio para Quintana Roo por parte de la hotelería?: Cancún presenta niveles elevados de pobreza, los sueldos se han pauperizado en los últimos años y, ante cada temporada baja, los “días solidarios” se otorgan a las y los trabajadores para ajustar costos de operación.
Andrés Manuel López Obrador les dijo que la única promoción que habría para los destinos de México se haría a través de las embajadas, porque están diseminadas a lo largo de casi todo el mundo y ya se invierten recursos en ello.
El gobierno de Carlos Joaquín, en el sexenio pasado, se fue debiéndoles poco más de mil millones de pesos, y dicen, que esto se debe a los manejos poco claros de cuáles son las agencias que manejan dicha publicidad, empresas de marketing y supuestas promociones en el extranjero.
Por eso la pregunta: ¿de qué sabor quiere su nieve?




















