Vanessa Piña logró una medida cautelar para salvaguardar su integridad física, después de que fuera removida de la representación legal, después de que denunciara a uno de sus asesores de acoso laboral y sexual a una de las trabajadoras. Ahora el Instituto Electoral de Quintana Roo deberá responder si hubo violencia política en razón de género.
Por Jaguar Negro
Cancún, Quintana Roo. Ayer, el presidente municipal de Bacalar, José Alfredo Contreras Méndez, más conocido como Chepe, recibió el primer duro golpe a su forma de administrar, pero principalmente, a los asesores del siglo pasado que lo rodean; al menos, uno de ellos denunciado por acoso sexual y laboral, justamente por la síndica, Vanessa Piña, quien por ello recibió todo tipo de atropellos y hasta la destitución en una sesión extraordinaria de cabildo.
Como primera medida, Piña ya tiene contención para resguardar su integridad física, gracias a las medidas cautelares que, de manera pronta, emitió el Tribunal Electoral de Quintana Roo, Teqroo, en una medida ejemplar y, por demás representativa para la salud de la democracia en la que todos pretendemos vivir.
Seguridad Pública deberá resguardar a la síndico (que es nombrada por la Ley de Municipios y no por Cabildo) y el presidente municipal, así como los regidores, deberán abstenerse de pronunciarse sobre el caso y menos sobre la quejosa.
Pero la denuncia más contundente será la que versa sobre la violencia política de género, que estaría claramente configurada, desde que Piña denunció que le fue retirado su personal después de denunciar al asesor de Chepe, Arturo Calderón Gómez.
Lejos de buscar el diálogo, Contreras Méndez autorizó una persecución contra la política a través de varios frentes, entre ellos, el cerrarle acceso a personal capacitado para cumplir con sus funciones, para después utilizar como argumento (con lo hizo el cabildo) de “no haber cumplido las encomiendas”.
“No voy a firmar un cheque en blanco”, dijo ayer la síndica. Y aclaró que tampoco firmaría documentos con los que se intentaba pagar 3 millones de pesos de supuestas “becas”, que ella llamó lisa y llanamente “aviadores”.




















