
Eugenio “Gino” Segura, senador con licencia y Ana Paty Peralta, alcaldesa con licencia de Cancún, caminan juntos en la interna del partido guinda.
Luciano Núñez
En la fórmula 1 compiten marcas (empresas), y cada una conforma un sólo equipo llamada escudería. Y cada equipo tiene a dos pilotos que corren juntos bajo una misma bandera. Sin embargo, si hay conducción y máquina, sólo uno alcanzará el podio y, el segundo, siempre cederá su posición para que llegue el primero, así como lo hacía Checo Pérez para la escudería Red Bull Racing, en la que casi siempre ganaba Max Verstappen. El mexicano debía comer sus ansias de triunfo para ceder la pista (si iba primero) para que el piloto principal alcanzara podio y sumara puntos.
En la interna de Morena Quintana Roo, rumbo a la gubernatura 2027, el binomio claro está conformado por Eugenio “Gino” Segura, senador con licencia, y Ana Paty Peralta, alcaldesa con licencia de Cancún. Por el otro lado, caminan pero separados la diputada federal con licencia, Marybel Villegas Canché, siempre vestida de blanco y azul, y el ex titular de Aduanas, Rafael Marín Mollinedo.
Desde el arranque
Desde que la alcaldesa celebrara su cumpleaños rodeada de la dirigencia del partido guinda, al lado de Gino, se supo que conformaban un equipo, en el cual, si bien no compiten: porque son de género diferente, constituyen un bloque que está muy arropado por el oficialismo local.
Incluso, recientemente asistieron juntos en Bacalar a una supuesta junta del partido, cuando lo que parecía era un evento proselitista arropado por la dirigencia y el impresentable alcalde José Alfredo Contreras, Chepe, a quien los números no le cierran y eso que falta casi un año para su despedida. Digresión: este servidor no sólo fue denunciado por misógino por la ex regidora, Vanessa Piña, a quien intentó destituir de todas formas, sino por su ex pareja a quien no le pasaba pensión desde hacía años.
En ese sentido, cada candidato/a deberá analizar si conviene tomarse una foto con autoridades con tales credenciales, como el alcalde de Tulum, Diego Castañón, a quien los negativos le suben hasta el cuello, con un gabinete conformado por servidores denunciados por los cuatro puntos cardinales, como el flamante tesorero Rubén Raziel Ek Cruz, involucrado en una carpeta de investigación por despojo. O el ex titular de Desarrollo Urbano, Lorenzo Miranda Miranda, encarcelado semanas atrás por violencia doméstica, al igual que el ex tesorero detenido en el aeropuerto internacional de Cancún. Un verdadero caos de gestión.
Ruta compleja
Si la ruta del “binomio oficialista” es tocar base con cada alcalde, aún los impresentables: a quienes se suma con toda holgura Mary Hernandez, de Felipe Carrillo Puerto, la señal es contraria al objetivo de la unidad y también opuesta a las bases de la convocatoria, donde se establece que todos los servidores deben abstenerse de participar, mucho más aún quienes tienen puestos en la estructura del partido. En todo caso, debería ello tratarse de un acuerdo subterráneo, una pista consabida, acordada, pero no pública; sin embargo, los teóricos de la campaña interna de Gino y Ana Paty, decidieron lanzarse a una carrera que los pone al borde de la impugnación en una clara negligencia, con falta de pericia o sobrada confianza.
Aún con los estertores del mundial, se escucharon voces de Morena que apuntan al uso de recursos públicos, al apoyo oficialista y la clara desventaja que ello supone en una competencia interna, en donde, de acuerdo a las bases, no debe existir ningún tipo de injerencia ni favoritismo, menos aún influyentismo, un vocablo que resuena fuerte desde AMLO pasando por la rectoría que acaba de dar Sheinbaum, quien se lanzó contra el nepotismo, las sucesiones y los dados cargados.
En política cada paso y cada imagen tiene un mensaje, porque se trata de una acción que debió haber sido premeditada y analizada en todos sus alcances, al menos, así debería ser del modo correcto.
Lo que se ve claramente es que, de los cuatro aspirantes, hay dos que caminan juntos en esta carrera, pero a sabiendas de que uno deberá ceder el paso al final del camino para poder rebasar a los otros dos, así como lo hacía Checo, que terminó yéndose a otra escudería para buscar pista propia.
¿Será que, concluido el proceso interno, tengamos un efecto estilo Checo?
Sólo la calidad del proceso y el resultado lo dirán.
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