Por Jaguar Negro

Cancún, Quintana Roo. La construcción de discurso es una de las piedras basales de Andrés Manuel López Obrador.

La Cuarta Transformación apela a tres aspectos troncales: la austeridad republicana, el combate a la corrupción y la transformación del país.

En este último eje tiene que ver, además de las obras estructurales, con asuntos que contraponen las viejas prácticas del PRI, partido al que Morena vino a destronar; y tienen que ver esencialmente con el influyentismo, amiguismo y la corrupción que campeó en todos los niveles de gobierno del régimen que duró poco más de 70 años en el poder.

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La elección interna de Morena Quintana Roo, en cuya estructura quedaron familiares directos de mandatarias y servidores públicos, como se consignó ayer, provocó que AMLO calificara en términos muy duros los señalamientos, que dijo, de ser ciertos, “son inmorales” y “prácticas del pasado que hay que transformar”, cuando menos.

Y contrapuso que su esposa, Beatriz Müller decidió renunciar a ser la primera dama de la República.

Podrá ser un acto que “no desentone” con el viejo PRI de Quintana Roo, pero sí con el discurso de Morena que tendrá, seguramente, su correlato en el próximo proceso electoral.

La practicidad del Partido Verde

En ese sentido, el Partido Verde se presenta como otra opción en la que, lo que cuentan son los resultados en términos operativos.

Así, no pocos nombres han dejado de circular en su mapa, como en su momento Alain Ferrat Mancera y Geovany Gamboa, y en la última época, Gustavo Miranda y Remberto Estrada Barba, ex alcalde de Cancún

Frente al desaseado proceso interno de Morena, el Partido Verde sigue sumando puntos en la carrera por ser la primera fuerza de Quintana Roo.

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