Por Jaguar Negro

Versiones de la prensa nacional confirman que fue el diputado federal, Ricardo Monreal, el arquitecto de la desobediencia para que la ley contra el nepotismo, que enviara la presidenta, Claudia Sheinbaum, se pospusiera hasta el 2030.

Sin embargo, la primera mandataria de México lo dejó más que claro: “Están jóvenes, que se esperen otro período, a la gente no le gusta el nepotismo”. Es decir, podrá la ley decir una cosa, pero en los hechos no tolerará la desobediencia y la insubordinación.

Es que los casos de nepotismo estarían a la orden del día y listos para sucederse la estafeta en 2027, desde luego, la primera familia apuntada en la línea sucesoria es la Monreal, que tiene a su hermano Saúl, en Zacatecas, entre los primeros apuntados, así como Félix Salgado (Guerrero) y Ruth González (San Luis Potosí).

La postura de Sheinbaum se hizo sentir de inmediato en Morena, donde su líder, Luisa María Alcalde Luján, no tardó en lanzarse en el mismo sentido para confirmar que el partido guinda no postulará a familiares y acatará a rajatabla la postura presidencial. En el mismo sentido salieron a respaldarla los gobernadores Ricardo Gallardo (SLP); Alfonso Durazo (Sonora), Alfredo Ramírez (Michoacán) y Julio Menchaca (Hidalgo). 

En Quintana Roo la familia Monreal tiene su grupo armado, aún cuando la línea del partido no admite “tribus” o grupos, algo que remarco la presidenta cuando Marcelo Ebrard quiso exponer que él representaba a un grupo. “En Morena no hay grupos”, le respondió aquella vez.

Fuera de la línea de la gobernadora, Mara Lezama, Monreal ha creado su reducida tribu a la que pertenecen el alcalde de Tulum, Diego Castañón, la diputada Marybel Villegas Canché y, al parece, Lili Campos, ex alcaldesa de Playa del Carmen. 

¿Les darán un alto a los Monreal? ¿O seguirán en la línea del nepotismo y la conformación de grupos que se salen del huacal? El tiempo dirá.

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