Por Jaguar Negro
Ser oposición no es, claramente, igual que ser gobierno. Porque dice la filosofía popular que “los toros se ven mejor desde la barrera”.
Morena supo ser un partido crítico, y con razón, del excesivo régimen priísta y, también, del PAN-PRD que gobernó Quintana Roo en la administración anterior.
Una de sus álgidas críticas fue la “empleomanía”, algunos conocidos como “aviadores”, es decir, el engrosamiento del aparato burocrático que genera, desde luego, pérdidas para las arcas del estado.
Recortes por un lado, engrosamiento por el otro
Mientras el Ejecutivo llegó a recortar sueldos y disminuir justamente el excesivo aparato gubernamental: de hecho la Constitución fue reformada para ello, le aseguran a la cueva del jaguar que la oficina del Congreso del Estado, en su sede de Cancún, se ha visto atiborrada de nuevos empleados, que además, no saben decir qué hacen ni para quién trabajan.
Lo cierto es que ahí están, además, en un edificio que fue duramente criticado a la gestión de Eduardo Martínez Arcila, que rentó un aparatoso espacio en Cancún para que fungiera como despacho de los diputados del Norte, y donde ubicó a gran parte de los panistas que creyeron en su visión política, hoy, prácticamente extinta en el Estado.
Lo cierto es que las oficinas están vacías la mayor parte del tiempo, como un canto a la improductividad, salvo escasas y honrosas excepciones.
Así, con la flamante nueva gestión de Humberto Aldana, exlíder de Morena, ahora al frente de la presidencia de Junta de Gobierno y Coordinación Política, Jugocopo, la empleomanía (no sabemos todavía si con aviaduría incluida) esté a pleno en las primeras semanas de “trabajo”. Por eso no se equivoca el refranero, “los toros no se ven igual desde la barrera…”




















