
Por Jaguar Negro
La noticia política más relevante de la semana es la inminente salida de Roberto Borge Angulo de la cárcel, después de que un juez le otorgara la prisión domiciliaria.
Fue el camino que siguió, sin ir más lejos, su fallido candidato a la gubernatura en 2016, Mauricio Góngora, quien hoy opera políticamente en el Solidaridad para el Partido Verde.
No se trata de un hecho menor para la actual administración morenista, dado que la señal enturbia el impulso que empujan los tres órdenes de gobierno, con anuncios de gran calado en obra pública, como lo son las emblemáticas: Tren Maya, Puente Nichupté y aeropuerto Internacional de Tulum, además de la sólida precampaña de Claudia Sheinbaum.
No son pocos los miembros del actual gobierno que participaron en la gestión de Borge Angulo, quienes hoy están en algunos puestos clave y, sobre los que, de una u otra manera, se cierne un manto de sospecha. Esto, porque algunos terminaron de socios en negocios diversos (TTE y carritos de golf, entre ellos), que seguramente hoy le tendrán que rendir cuentas. ¿Devolverán esos viejos favores?
Mano de hierro
Es lógico pensar que el exmandatario no trae el empoderamiento que gozó en su administración, que se vio envuelta en múltiples escándalos, entre ellos, las amenazas a la prensa, al sector privado y los famosos juicios laborales con los que se despojaba de hoteles y propiedades a particulares; sin embargo, no es descabellado el que, más de uno, ha sentido un escozor que rememora una época difícil para todo el Estado, en la que imperaba la mano de hierro más que la mano blanda.
No es tampoco irrelevante pensar que, una vez liberado, Borge Angulo aceite su vieja estructura -que todavía sigue viva en varios espacios del actual engranaje de poder– para continuar su ondulante carrera política, que tuvo picos y una estrepitosa caída.
En resumen, se diría que su legado político sigue tan vivo como el de Carlos Joaquín, que acaba de salir del gobierno.
La prisión domiciliaria, por ahora, causó estupor; pero una salida a comienzos de la administración, sería enrarecer el clima político que venía sobre rieles.




















