Por Jaguar Negro 

Días atrás fue ultimado a balazos, en pleno centro de Cancún, Mario Machuca, líder de la CROC. Con pocos días de diferencia, Evaristo Gómez, líder cañero y César Contreras, de la UNTRAC. Hoy, fue encontrado muerto y con signos de tortura José Antonio Delgado González, alias “Felipillo”, líder cañero en el sur del estado.

Se trata a todas luces de un exterminio de la clase dirigente sindical, sin que el Fiscal de Quintana Roo, Raciel López Salazar, pueda dar una explicación de lo que está sucediendo.

Nota diaria son las ejecuciones y madres que buscan a sus hijos desaparecidos. ¿Ha dado los resultados esperados quien debería asegurarnos una mayor seguridad? Los diputados que votan todo a favor podrían al menos llamarlo para preguntarle qué está pasando con esta violencia desbordada.

Los signos de violencia no hablan de un estado cuya vocación es el turismo, que depende directamente de la paz para sus visitantes.

Ahora, habrá que ver en manos de quiénes quedan esos sindicatos que, al parecer, molestaban a un grupo fáctico que pretende desarticular a estos movimiento que, históricamente, aun con sus fallas, han pugnado por la dignidad laboral y mejores condiciones de las y los trabajadores.

Un extenso reportaje (que fue premio nacional de periodismo), hablaba justamente de la intromisión de los grupos delictivos en el ámbito de la construcción, donde los trabajadores son obligados a vender drogas e, incluso, son sometidos a consumir sustancias, algo que también hemos dado a conocer en nuestras páginas, en un reportaje de Ricardo Hernández que fue realizado en la zona cañera de Quintana Roo, en el sur del Estado que invitamos a releer.

Grave momento para Quintana Roo: asolado por el sargazo, la delincuencia y los vaivenes internacionales.

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