Por Jaguar Negro

En el ámbito futbolero (que también ayuda a entender la realidad y, desde luego, la vida) se suele decir que al balón se le ven las costuras. Se trata de metaforizar que, algo que en teoría no debería verse (la costuras van por dentro) está visible, expuesto, a la vista de cualquiera.

En la política quintanarroense los tiempos han comenzado a acelerar las agendas y la movilidad de ciertos actores. Se les ve más movidos que de costumbre. El primer caso es el de la diputada federal, Marybel Villegas Canché que está con todo.

Una fuente confirmada dice que su primer círculo está en la etapa de reclutamiento, es decir, de visoreo en términos futboleros.

“Estamos armando la estructura para la gubernatura”, es la frase de invitación que complementa con mensajes en sus redes sociales en las que celebra cualquier movimiento de la presidenta. Es un truco más viejo que la “bicicleta” pero hay que reconocer que en cada negociación resigna, pero se queda con su espacio y algunos más.

Guacamayas y no tortugas

El otro caso es el de Oscar Rébora, titular de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente. Además de su notorio cambio en el manejo de redes, ha extendido sus servicios hasta con una denuncia de guacamayas domésticas, lo cual forma parte de su trabajo.

Sin embargo, no se ha pronunciado sobre escabrosos casos de amplias devastaciones en Bacalar y Tulum, donde incluso un juez ordenó la demolición de un hotel que invadió una zona de anidación de tortugas. Otras vez a la pelota se le ven las costuras. Es notoria su búsqueda de una candidatura de las que se asoman para 2027. En esencia el servicio público no debería tener variaciones cuando el calendario electoral comienza a estar a la vista. Nada más que conste en actas que a esos balones se les ven las costuras.

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