Por Jaguar Negro

Cancún, Quintana Roo. Mientras el municipio de Bacalar enfrenta una compleja situación interna por denuncias ante la Fiscalía del Estado y quejas en la Comisión Estatal de los Derechos Humanos por presunta violencia política de género y acoso laboral, el alcalde, José Alfredo “Chepe” Contreras, ha encontrado una nueva forma de distraerse: si antes lo fue la karcher ahora es el gimnasio.

Tanto un cercano asesor de Contreras Méndez, como el ex director de Protección Civil fueron denunciados por empleadas que sufrieron hostigamiento y acoso sexual en sus puestos de trabajo; y la última fue una denuncia por Violencia Política de Género que le hizo la propia síndica, Vanessa Piña Gutiérrez, quien sufrió represalias por acompañar a una de las víctimas en su búsqueda de justicia.

Según la representante legal, el presidente municipal la dejó sin personal capacitado para presentar nada menos que la cuenta pública, que incluso, ya ha sido enviada al Congreso del Estado por otros municipios.

Lejos de poner paños fríos al asunto, Chepe ha mantenido el clima hostil y ninguno de los acusados ha ofrecido disculpas ni menos una versión por la situación que prendió los focos rojos de la asociación civil Marea Verde.

Veremos en qué concluyen estas demandas en las que piden la intervención de oficio del Instituto Electoral de Quintana Roo, Ieqroo, mientras Chepe hace pesas para ganar musculatura.

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