Mientras en 2016 el panorama era de extrema confrontación y de caos financiero, la transición se avizora como una pugna interna en Morena y un complejo entramado político que requerirá operación quirúrgica.

Por Luciano Núñez
La campaña de Carlos Joaquín en 2016 se desarrolló en un clima tenso: cancelación de eventos a último momento por parte del gobierno de Roberto Borge, amenazas y un ambiente dividido tras su salida del PRI para abanderar al PAN-PRD. La deuda pública adquirida ya rondaba los nueve mil millones de pesos y se avizoraba como una inmensa sombra y un complejísimo panorama financiero para el Estado y la sucesión.
Hoy, la campaña 2022 presenta un clima muy distinto. Aunque parece una película cuyo final se conoce bien, pueden los candidatos desarrollar su proselitismo en todos los foros, incluso, con discursos que incomodan por lo álgidos y abiertos. Así, las campañas siguen su derrotero en todo el territorio, y en eso, sin dudas la democracia ha ganado terreno. Faltan poco más de 20 días para llegar a la reflexión y voto del 5 de junio.
¿Qué hace tan diferente a este proceso electoral?
Para el electorado de 2016 las opciones eran muy claras: la continuidad al PRI (que gobernó desde que el Estado fue creado en 1974), o la alternancia al PAN-PRD, aunque con un candidato reciclado del PRI. Hoy, la continuidad sería votar por una expriísta, Laura Fernández (bajo las siglas del PAN-PRD); y la alternancia es Mara Lezama, con Morena.
Acuerdos de AMLO
Morena mantiene la hegemonía nacional y no es la excepción en Quintana Roo, que sería uno de los cuatro estados donde tiene asegurado el triunfo: casi con un 98 por ciento de probabilidades, de acuerdo a las casas encuestadoras. Pero cabe preguntarse: Morena de Quintana Roo ¿es Morena?: Sí.
Resulta difícil decirlo, dado que el partido ha sido permeado (por no decir acaparado) por panistas, perredistas, joaquinistas y priístas de todas las épocas. Morena Quintana Roo es así un híbrido que no sabemos cómo reaccionará tras la toma de poder. Y es algo que ha recalcado el candidato José Luis Pech, de MC. Sin embargo, son los mismos acuerdos con los que llegó AMLO al poder y con los que él mismo alcanzó el senado de la república como beneficiario.

AMLO convocó a todos. Hizo un pacto estratégico con el Partido Verde, que se ha mantenido, y en Quintana Roo, un acuerdo muy amplio con el gobernador Carlos Joaquín, que se vio a lo largo de muchas visitas y, en la última conjunta, el fin de semana pasado a Belice. Y que hace pensar, casi con seguridad, que el mandatario tendrá un espacio en su gabinete o en una embajada. Gusten o no estas alianzas son las que el líder político de México ha elegido para su gestión inclusiva, y claro, de control. Acaso en esa vieja sentencia que reza que, “a los adversarios políticos se debe tener siempre cerca”.
Visto de otra manera ¿Qué pueden aportar a la 4T militantes del PRD como Víctor Mas y Julián Ricalde? ¿Pueden Juan Carlos Pallares y Eduardo Pacho, ambos de raíz panista, defender el proyecto del Tren Maya en caso de que formen parte del gobierno? O ¿Mauricio Góngora y Miguel Ramón podrán decir primero los pobres?
Ahora bien: el gran reto del próximo gobierno de Mara Lezama será, sin dudas, atender todas las demandas de espacios en su gabinete de nuevos militantes que se sumaron a la alianza «Juntos Hacemos Historia» que se encamina irremediablemente al triunfo. La operación deberá ser quirúrgica.
Rompecabezas multicolor
Todo dependerá de la habilidad de la líder del proyecto para hacer que este complejo rompecabezas multicolor ensamble, sobre todo, con el Congreso, para que el estado continúe en la senda de la recuperación económica tras la pandemia, y también, logre enderezar la situación de violencia que mantiene asolados y en jaque a los negocios de la zona norte.
El reto 2022 no es fácil porque, mientras en el 2016 estaban delimitados dos bandos, ahora deberá sobrellevar a un complejo entramado interno, en el que todos han buscado un espacio, muchos de ellos, ya lo han tenido y con magros resultados para la administración y muy boyantes para sus cuentas bancarias.
En su administración en Benito Juárez Mara demostró que tiene capacidad de reacción: lo hizo para abordar el caótico asunto de la basura y lideró la pandemia en momentos en que pocos alcaldes sabían qué hacer. El partido se presenta difícil, pero es el que hay que jugar.
Sin recambio
Quintana Roo adolece de la falta de recambio político. Sigue padeciendo a los mismo “top ten” de siempre, con el calamitoso “déjà vu” de soportar ahora a los hijos de muchos de ellos. No aparece ese Carlos Alcaraz que nos haga emocionar y que es la sensación del tenis mundial.
Ayer logró su segundo título profesional de ATP, en Madrid, después de años en los que el deporte girara sobre un grupo conformado por las mismas estrellas del top ten. El muchacho murciano de 19 años ha venido a renovar el circuito con un juego finísimo con el que ha derribado a dos gigantes: Rafael Nadal y Novak Djokovich. Hace que la gente aplauda hasta enrojecerse las manos en las gradas porque juega con una confianza y un corazón que dejan sin aliento. Quintana Roo espera a su Alcaraz en la política: que suspenda la respiración en cada jugada.
En síntesis: el clima político 2022 está lejos del caótico 2016, con finanzas sanas en términos generales: con compromisos de pago de la deuda a corto plazo; y sólo resta ver cómo la próxima gobernadora armará su saque para comenzar a construir un Morena Caribeño, con sello propio, como lo hace Alcaraz, que ha sorprendido al mundo de la noche a la mañana, cuando nadie lo esperaba, pero sucedió. Nació una nueva estrella, Quintana Roo espera a la suya.
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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.
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