El líder del PAN, Marko Cortés, hizo una gira por Quintana Roo y no se mostró con su candidata, Laura Fernández Piña, e hizo campaña con Frank López y Reyna Durán.

Por Luciano Núñez
La negación no es una oferta, es una postura. A un mes de que finalicen las campañas, el líder nacional del PAN, Marko Cortés, ha pedido recientemente en una conferencia de prensa “voto útil”. Lo hizo como un reconocimiento de lo que dijo meses atrás: Morena ganará en, al menos, 4 de los seis estados donde habrá recambio de gubernatura. “Ganaremos por paliza”, vaticinó en su gira más reciente AMLO.

Cortés ofreció una conferencia de prensa en Quintana Roo sin la candidata de su partido, Laura Fernández Piña, en una clara señal de distanciamiento político o descarrilamiento. Trascendió que la ruptura llegó tras una fallida conferencia en la ciudad de México, donde el líder, lejos de ayudar a su candidata, la trató despectivamente.
En su más reciente visita, el líder prefirió hacer una caminata muy difundida en sus redes con el candidato a una diputación local, Frank López, que según las proyecciones, es el único que tiene alguna posibilidad de triunfo en el distrito 8, dado que en los demás, las brechas son realmente infranqueables, con 20 y hasta 30 puntos de diferencia. También se mostró Cortés con la ex morenista Reyna Durán.
Voto útil, para candidato de MC

Como respuesta a su pedido de voto útil, el líder de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, le dijo que aceptarían una alianza de facto, esto, si el beneficiario es su candidato, José Luis Pech, ex morenista que está a pocos puntos de quedar como segunda fuerza.
En esencia, el magro resultado hasta ahora de la oposición a Morena tiene que ver con la falta de liderazgos que, a la postre, se traducen en candidatos, en este caso, de la oferta política de la alianza que ganó la elección pasada: PAN-PRD, que no dejó nada en limpio. NADA.
Lejos de construir, el partido guiado por Cortés en la esfera nacional y por Eduardo Martínez Arcila en la local, ha quedado más que resquebrajado, con una diáspora de líderes que alcanza hasta el ex presidente del partido, Juan Pallares y visibles liderazgos como Eduardo Pacho que no ven a la candidata como propia.
Ante esta ausencia determinante, la candidata es una política que viene de otros partidos, con un formato muy diferente, eso sí, con muchas agallas, que no ha logrado cohesionar la dispersión de los panistas que no ven en ella una representación del perfil del conservadurismo quintanarroense.

Con 63 por ciento de aprobación nacional de AMLO, según Mitofsky (consultora de un declarado opositor al morenismo), y rangos de 80 por ciento en Quintana Roo, difícilmente el panorama electoral cambie en las cuatro semanas que restan, acaso con una leve variación tras el debate, que sería el 21 de mayo. Mara Lezama deberá sólo mantener la amplia ventaja que lleva y demostrar que, no sólo puede ganar con los votos de AMLO, sino crear un movimiento que la tenga como cabeza visible de un verdadero proyecto estatal: el Marismo.
Ahora el reto de Morena será, a todas luces, tamizar todo lo que se ha colado en este proceso de “partido único”, en el que asombran perfiles que han sido una verdadera loza para anteriores gestiones de gobierno, y que ahora, ven tierra fértil en un partido en el que se invierte menos en campaña, a razón de que la ciudadanía vota por el modelo que propuso AMLO, que podrá ser criticado de estatista, setentero y carente de tintas medias, pero lo presentó y desarrolló como una alternativa a un modelo privatizador que dejó boyantes beneficios para amigos y empresas extranjeras.
Mientras sucede la campaña, el gobierno de Carlos Joaquín se mostró muy cercano al presidente en su más reciente visita y ha informado que, según INEGI, tiene los mejores números de recuperación económica del país: figura como primero, seguido por Baja California Sur y Morelos.
Es una señal sumamente positiva para la transición del gobierno, que podrá dejar un Estado con orden financiero, algo que no sucedió en el proceso pasado.
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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.
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