“A veces…sólo nos queda el consuelo de la silbatina”, dijo mientras se metía a la cama sagrada una de las sacerdotisas mayas que profetizó el revuelo que causaría AMLO en Quintana Roo.

Exhausta de mirar al futuro, se inspiró con Obras Completas de Ricardo Arjona, para mirar el pasado. Reflexionó largamente en el evento del domingo y se dijo: “Ante políticos que sólo velan por poner a los familiares en puestos de gobierno…ayer nos quedó el consuelo de la silbatina”. “Ante políticos que saltan de partido en partido, sin ideología ni principios…sólo nos queda el consuelo de la silbatina”. “Ante políticos que no le temen al qué dirán…nos queda el consuelo de la silbatina”. “Ante políticos que no representaron a quienes votaron por ellos nos queda, al menos, el consuelo de la silbatina”. “Aunque a ellos nos les interese la silbatina, es un buen consuelo y un desahogo; una receta sanadora de expresión que supera el olvido”. “Es la silbatina curadora de tantos males que la justicia no puede, y que sólo la reprobatoria sonoridad colectiva sacia”. “Se receta una silbatina a quienes reprobamos, a quienes maltrataron la esperanza y piensan que no hay castigo y que todos comemos vidrio, porque a veces…el consuelo que queda es una linda y profunda silbatina.”

Repudio y silbatina en evento de AMLO, el único que recibió ovación fue el niño diputado, para tomar nota…

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