Grupo Pirámide
Como si los planetas políticos se hubiesen alineado para que sucedieran dos hechos trascendentales que impactarán en el gobierno de Claudia Sheinbaum, ayer el republicano Donald Trump ganó por segunda vez las elecciones en Estados Unidos y, con apenas un voto de diferencia, la Suprema Corte de Justicia no logró anular la reforma constitucional que se refiere a la Supremacía Constitucional. Las reformas van.
La primera noticia referida a las elecciones en el país vecino tendrán un enorme impacto en lo que se refiere a las formas de negociar, en particular, los aranceles de comercio y el complejo factor migratorio.
Estilo duro
Se sabe, Trump no es un hombre blando a la hora de sentarse a dialogar: su estilo duro ha funcionado y, bajo este parámetro, seguirá en el mismo tránsito para lo que será su última oportunidad de gobernar.
Sin embargo, tiene en su gabinete Sheinbaum a Marcelo Ebrard, que ha capitaneado en años anteriores la durísima tarea de tratar con el bravucón multimillonario. Ya lo hizo en el gobierno de AMLO y, ademas, en plena pandemia.
Distinta hubiese sido la tarea si la demócrata Kamala Harris hubiese sido la primera mujer en gobernar el país, pero el electorado estadounidense no está preparado para ello: le hace más sentido un hombre brusco, belicoso, ultraproteccionista con la economía y, en extremo directo. En ese sentido, Trump representa fielmente la esencia del país.
Como el panorama no es de “miel sobre hojuelas”, el dólar ya sobrepasó los 20 pesos, después de haber transitado durante años bajo esa línea que ya ha cruzado.
No está sola
Esto, sumado a la noticia de que la Suprema Corte no logró los 8 votos que necesitaba para anular la reforma que se refiere a la Supremacía Constitucional. En esta caso supone un triunfo directo para 4T y lo que se ha dado en llamar el Segundo Piso; sin embargo, serán al menos tres años de turbulencias: por las elecciones que suponen un gasto millonario de 13 mil millones de pesos, además, de los reacomodos que supondrá en el poder judicial.
La presidenta ha demostrado que es una mujer de carácter y sumamente preparada que deberá sacar lo mejor de sí (y de su gabinete) para sortear estas dos circunstancias que probarán su templanza para comandar el país, con apenas unas semanas de gobierno.
Tiene en ese sentido, el apoyo de las y los gobernadores, como ayer lo hizo saber por sus redes sociales, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, a quien se refirió como una mujer entregada y de convicciones.
No está sola la presidenta y México está integrado al mundo en su política de no intervención en la soberanía de los países, además de su histórica solidaridad con los pueblos del mundo, esto, en caso de que la hostilidad de Trump haga sombra en los históricos acuerdos de países vecinos y socios comerciales.
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