Por Gabriela Cruz

La semana pasada, luego de que medio centenar de mujeres marcharan y bailaran bajo la lluvia, para conmemorar el Día de Acción Global por el Aborto Legal, Seguro y Accesible, una nueva iniciativa metió ruido entre las colectivas feministas.

Se trata de la iniciativa propuesta por la diputada Candy Ayuso Achach, turnada a la Comisión de Igualdad de Género y Derechos Humanos, desde el pasado 27 de septiembre; la cual establece incluir en el espectro de víctimas de la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, a las mujeres trans, como por ejemplo tenerlas en cuenta para los protocolo alba, garantizar su derecho a la seguridad y protección frente a situaciones de vulnerabilidad, la posibilidad de ser consideradas víctimas de violencia política en razón de género, etc.

Ante esta situación, al menos nueve organizaciones feministas manifestaron su rechazo a la propuesta de Ley y anunciaron acciones para presionar a los diputados de la XVII Legislatura a no aprobar la iniciativa.

Entre los principales argumentos para dicha oposición, es que las mujeres trans cuentan con su propio marco normativo para proteger sus derechos. Por ejemplo, feminicidio no es el mismo ni tiene las mismas causas que el de discriminación o transfobia.

Lo que más preocupa a algunas organizaciones feministas es que personas agresoras evadan responsabilidades sólo por asumirse como mujeres, lo que puede ser confuso y prestarse a lagunas legales, generando impunidad para los agresores”.

Al margen de que las personas trans tienen condiciones especiales y que los esfuerzos legislativos deberían enfocarse a proteger a los diferentes grupos vulnerables, aquí lo que valdría señalar es que cualquier situación que tienda a dividir, en lugar de sumar, solamente resta.

Cabe señalar que en el feminismo mundial hay colectivas trans-incluyentes y trans-excluyentes. Colectivas quintanarroenses, como Gobernanza MX han guardado silencio ante esta polémica.

La violencia de género es real, la homofobia es real y la transfobia mata. Las personas trans tienen, en general, menor esperanza de vida que cualquier otra, ya sea por enfermedades, suicidios o asesinatos. Lejos de pelear entre nosotras, los grupos vulnerables debemos entender que la lucha es por defender nuestros derechos y cuestionar las propuestas que sólo nos perturban. Ya lo dice el dicho, “divide y vencerás”.

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