Por Jaguar Negro
Cancún, Quintana Roo. Además de ser catalogada como una de las legislaturas más caras e improductivas de la República: la legislatura saliente, el mayor adeudo que heredan a la ciudadanía tiene que ver con los Derechos Humanos.
Desde hace meses entregó la estafeta Marco Toh y, por graves vicios en el proceso de selección del nuevo titular, el proceso de designación fue suspendido por un amparo y el clamor ciudadano para que no prevaleciera una imposición entre los mismos diputados, que además, violaba principios de imparcialidad y la ley de servidores públicos federal y estatal.
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Se sabe que el área es codiciada, no por el alto interés de nuestros representantes a la protección de los derechos de las personas, sino por ser una fuente importante de plazas y rentas de locales; además del manejo de alrededor de 60 millones de pesos anuales.
Ahora, la legislatura entrante no sólo deberá enmendar la plana: será una alta responsabilidad darle autonomía a esa área tan importancia para la sociedad, sino además, corregir la serie de modificaciones inconstitucionales que se realizaron en este sentido y que violan, no sólo la Constitución de México, sino diversos tratados internacionales.
Veremos si esta legislatura continúa el amiguismo e influyentismo que campeó en la anterior, o saben enderezar el rumbo.




















