NADIA US
EN MAYO
He abierto mi cuerpo
a la brisa que se acuña en espiral.
Abandono la memoria que huele a tiempo,
a migaja de pan,
a pianola apolillada
Como la lluvia,
yo quería sentirme deseada.
De la pared verde retoño el canto de tu geografía,
el rumor estridente para mi sombra
Regreso a ti
para escuchar el lenguaje de los piratas,
liberar la danza que conspira,
que incendia y evapora el vidrio
donde bebo la oscuridad
alargada de mi insomnio.
MUDAR DE VOZ
La tarde con su roja nostalgia
nubla el tránsito de efigies
sobre la mano que escribe.
Para que la voz mude de piel,
será necesario abortar
las mariposas sin nombre.
No escribir más caricias
bajo la corteza de los árboles.
Qué regresen a su jaula
los pájaros y las sombras.
No más travesías nocturnas
cabalgando en la marea.
Qué la lluvia se declare ciega
y los gemidos del río se conviertan en sal,
si deciden arrojar su violencia sobre el tálamo.
Desde que la noche se volvió trompeta con sordina,
sólo habitan lagartos en mi garganta,
el temor que me hace caracol y musgo.
AL AMANECER
Para Mar
La soledad reclama
el rincón donde guardo la inocencia.
Escucho sombras
que rezan disonante mi nombre.
Respiro el aire amargo que exhala el vacío.
El frío rompe sobre mí,
como ola que goza su malicia ante la roca.
Mil manos arrancan el sueño de luna llena,
no habita la semilla del río en mi tierra,
no hay pájaros en este árbol,
no seduce la vida mi matriz de mariposa.
La flor de mi vientre se ha secado
y sus pétalos de mar
ahogan mi alba.
Nadia Us (Mérida, México, 1978). Vive en Playa del Carmen. Ha publicado en revistas y antologías, como 100 poetas del mundo y Del silencio a la luz. En 2003, el Instituto Quintanarroense de la Mujer le otorgó el Premio Estatal de Poesía para la Mujer.
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