Carlos Olivares Baró

Lectores y la crítica especializada hacen referencias laudatorias a Un lugar seguro (Sexto Piso, 2023), de la escritora y editora Olivia Teroba (Tlaxcala, 1988), el cual está integrado por once piezas (ensayo, crónica, narración, apuntes…) de manifiestos índices autobiográficos. La experiencia personal de la autora sustenta la armadura del conjunto de los textos que devela sucesos familiares y contenidos arraigados en los espacios de sus raíces culturales: muestrario de un singular mundo interior que refleja mudanzas y crecimientos que permiten desplegar una mirada crítica a la realidad cotidiana.

Literatura intimista y feminista: aparecen vajillas sucias, noches de insomnios, ausencias, abandonos, pequeñas cosas, encuentros, adioses, lecturas (Elena Garro, Joanna Russ, Nelli Campobello, Emily Dickinson, Virginia Woolf, Margarite Duras, Clarice Lispector, Sylvia Plath, Felisberto Hernández…), oleajes de la adolescencia, augurios, búsquedas, culpas, daños, ruidos de árboles que caen, tristezas, abusos, afectos, indolencias.

“Este libro nace de cuando leí a Virginia Woolf en Una habitación propia, confieso que una sensación extraña me invadió: me identifiqué con la autora inglesa, a pesar de cuestionar algunas de sus ideas. Ese ensayo me ha servido para explorar mi contexto particular como mujer escritora. Creo que de la misma manera que necesitamos un cuarto propio, también precisamos de un lugar seguro”, dice Olivia Teroba.

¿Un libro feminista?

No creo necesario ni decisivo catalogar lo que leemos ni lo que escribimos. Estos textos me sitúan en un espacio donde me reconozco como mujer: ahí quiero estar.

Pero, ¿incuestionablemente está escrito desde el feminismo?

Apuntes, reflexiones y hasta confidencias trazadas desde los espacios donde me reconozco como mujer: es decir, mi particularidad femenina.

¿Desborde de naturalidad, frescura y honestidad?

La franqueza dialoga con la intimidad. Busco desplegar emociones y sentimientos de muchas mujeres de mi generación. Concluyentes son mis lecturas de Marguerite Duras, Sylvia Plath, Clarice Lispector o Elena Garro: autoras enraizadas en las franjas de la sinceridad.

¿Decisiva la lectura de Cómo acabar con la escritura de las mujeres, de Joanna Russ? Definitiva en mi manera de afrontar la escritura. Russ explora modelos de interdicciones de lo prohibitivo. Vi todo eso reflejado en mi entorno; corroboré que escribir es un acto de tenacidad frente a las limitaciones impuestas históricamente. Aprendí a crear mis insinuaciones, mis protocolos: escribo para ahuyentar posibles daños.

“Obra negra”: ¿retrato de la violencia en el ámbito familiar?

En mi adolescencia sentía desprecio hacia mi madre, no quería ser como ella: pasó por un divorcio y después por varias relaciones con hombres abusivos. Más tarde entendí a mi madre al yo experimentar violencias similares originadas por el patriarcado.

¿Qué es la escritura?

Escribir es la posibilidad que tenemos las mujeres para destrabar las imposiciones que acarreamos, para darle voz a todo aquello cercado por el silencio, episodios envueltos en los sigilos durante mucho tiempo. Escribo para saber que estoy viva, para alejarme de la bruma, clarificar el tiempo y quebrar el tedio.

Carlos Olivares Baró (Guantánamo, Cuba, 1950). Maestro en Lingüística por la Universidad Autónoma Metropolitana. Fungió como docente en la Universidad Nuevo Mundo. Trabaja en el diario nacional La Razón, en la Ciudad de México. Ha escrito numerosas críticas de arte que figuran en publicaciones del orbe. Es autor de la novela La orfandad del esplendor. Carlosolivaresbaro@hotmail.com.

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