Fernando Pessoa

EL RÍO DE MI ALDEA

El Tajo es más bello que el río que corre por mi aldea,

pero el Tajo no es más bello que el río que corre por mi aldea

porque el Tajo no es el río que corre por mi aldea.

 

En el Tajo hay grandes barcos

y por él aún navega,

para quienes ven en todo lo que allá no hay,

la memoria de las carabelas.

El Tajo baja de España

y entra al mar en Portugal.

 

Eso lo sabe cualquiera.

Pero pocos saben cuál es el río de mi aldea

y hacia dónde va y de dónde viene.

Y por eso, porque pertenece a menos gente,

es más libre y más grande el río de mi aldea.

 

Por el Tajo se va al mundo.

Más allá del Tajo está América

y la fortuna de los que la encuentran.

Nadie pensó nunca qué hay más allá

del río de mi aldea.

El río de mi aldea no hace pensar en nada.

Quien está en su orilla sólo está en su orilla.

EL PASTOR ENAMORADO

Alta en el cielo, va la luna de primavera,

Pienso en ti y dentro de mí estás entera.

Aquí viene,

por las grandes praderas,

corriendo hacia mí, la leve brisa.

Pienso en ti, murmuro tu nombre,

y no me siento yo: estoy feliz.

Mañana vendrás,

irás conmigo a recoger flores en la pradera.

Y yo iré contigo por las praderas

para verte recoger las flores.

Te veré mañana recolectando flores

conmigo en las praderas,

pues cuando vengas mañana

y caminemos juntos por la pradera,

recogiendo las flores,

se harán para mí la claridad y la verdad.

EL GUARDADOR DE REBAÑOS

Desde la ventana más alta de mi casa,

con un pañuelo blanco digo adiós a mis versos,

que viajan hacia la humanidad.

Y no estoy alegre ni triste.

Ese es el destino de los versos.

 

Los escribí y debo enseñárselos a todos

porque no puedo hacer lo contrario,

como la flor no puede esconder el color,

ni el río ocultar que corre,

ni el árbol ocultar que da frutos.

 

He aquí que ya van lejos,

como si fuesen en la diligencia,

y yo siento pena sin querer,

igual que un dolor en el cuerpo.

 

¿Quién sabe quién los leerá?

¿Quién sabe a qué manos irán?

 

Flor,

me cogió el destino para los ojos.

Árbol,

me arrancaron los frutos para las bocas.

Río,

el destino de mi agua era no quedarse en mí.

Me resigno y me siento casi alegre,

casi tan alegre como quien se cansa de estar triste.

 

¡Idos, idos de mí!

Pasa el árbol y se queda disperso por la naturaleza.

Se marchita la flor y su polvo dura siempre.

Corre el río y entra en el mar

y su agua es siempre la que fue suya.

 

Paso y me quedo, como el Universo.

Fernando Pessoa (Lisboa, Portugal,1888-1935). Escritor, crítico literario, dramaturgo, ensayista, traductor, editor y filósofo. Fue uno de los fundadores del movimiento literario Orfeu, introductor del futurismo en Portugal y creador de heterónimos. Entre sus obras figuran Libro del desasosiego, 35 sonetos y Mensaje.

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