Tres textos deslumbrantes del gran poeta italiano.

Cesare Pavese

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

—esta muerte que nos acompaña

de la mañana a la noche, insomne,

sorda, como un viejo remordimiento

o un vicio absurdo—.

Tus ojos

serán una vana palabra,

un grito acallado, un silencio.

Así los ves cada mañana

cuando sola sobre ti misma

te inclinas en el espejo.

Oh querida esperanza,

también ese día sabremos nosotros

que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.

Será como abandonar un vicio,

como contemplar en el espejo

el resurgir de un rostro muerto,

como escuchar unos labios cerrados.

Mudos, descenderemos en el remolino.

Last blues, to be read some day

Era un solo galanteo,

seguramente lo sabías:

alguien fue herido

hace mucho tiempo.

 

Todo está igual,

el tiempo ha pasado:

un día llegaste,

un día morirás.

 

Alguien murió

hace mucho tiempo,

alguien que intentó,

pero no supo.

Trabajar cansa

Atravesar una calle para escapar de casa

puede hacerlo un muchacho, pero este hombre que anda

todo el día por las calles ya no es un muchacho

y no escapa de casa.

Hay tardes de verano

en que hasta las plazas se vacían,

tendidas bajo el sol declinante,

y este hombre que llega

a una alameda de inútiles hierbas, se detiene.

¿Vale la pena estar solo para estar siempre más solo?

Caminar por caminar,

las plazas y las calles están solas.

Es preciso detener a una mujer,

hablarle y persuadirla de vivir juntos.

De no ser así, uno habla a solas.

Es por esto que a veces

el borracho nocturno comienza a farfullar

y relata los proyectos de toda la vida.

 

No es verdad que esperando en la plaza desierta

el encuentro se dé con alguno,

pero quien va por las calles se detiene de vez en cuando.

Si fueran dos,

aun andando en las calles,

la casa estaría donde aquella mujer y valdría la pena.

En la noche, la plaza vuelve a quedarse vacía

y este hombre, que pasa sin mirar las casas,

entre inútiles luces, ya no levanta sus ojos:

sólo mira el empedrado hecho por otros hombres

de manos endurecidas, como las suyas.

No es justo quedarse en la plaza desierta.

Es seguro que existe esa mujer en la calle

que, rogándoselo, quisiera consolar esa casa.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín 1950, Italia). Poeta, narrador y traductor miembro de la generación neorrealista italiana. Son algunos de sus libros Trabajar cansa, Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, De tu tierra, La playa, El camarada, y El diablo sobre las colinas.

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