Análisis melopoético de tres himnos cuyos autores han optado por las formas del amor a las de la violencia. Dos de ellos son himnos nacionales (los de Santa Lucía y Bahamas) y uno estatal (el de Quintana Roo, en el Caribe mexicano).
Por Fer de la Cruz
Algunos himnos nacionales en la cuenca del Caribe, escritos a partir de los años sesenta del siglo XX, optan por la dulzura melódica, y en su letra citan no sólo la unidad nacional, sino también el amor como medio para alcanzarla, como alternativa al ideal positivista del progreso en un pretendido orden social cartesiano. Estos himnos llaman la atención por su rechazo de la beligerancia común en los himnos latinoamericanos decimonónicos, los cuales suelen seguir el formato formulaico de marcha militar al estilo de “La Marsellesa”, en el Romanticismo francés, con variaciones de sus mismos temas referentes al llamado a las armas, los rugidos de la batalla y la evocación del derramamiento de la sangre impura de un enemigo tiránico, en persecución de metas abstractas como libertad y justicia. El presente trabajo es un análisis melopoético de tres himnos cuyos autores han optado por las formas del amor a las de la violencia. Dos de ellos son himnos nacionales (los de Santa Lucía y Bahamas) y uno estatal (el de Quintana Roo, en el Caribe mexicano).
Mi análisis se apoya en el revelador estudio de tres himnos latinoamericanos por parte de Robert Neustadt, para quien los himnos son sonogramas de desarrollo nacional, es decir, imágenes de radiografías o ecogramas en el sondeo de identidades en formación. Para este investigador, los himnos nacionales son lábaros o banderas musicales que proyectan la imagen de un país y de su gente, y cita a Anderson en su reconocimiento de la calidad de ficción que dichos discursos identitarios pueden adquirir en los imaginarios patrios construidos.
El himno de Santa Lucía (1967) nos lleva del oído por su melodiosa dulzura que se acentúa en un discurso que busca la paz más allá de los conflictos históricos, enfatizando el amor con tres menciones explícitas dentro de sus pocas líneas. El himno de Bahamas (1973) también fluye en torno a una idea central, la de avanzar hacia el sol naciente como metáfora de las metas más elevadas, con la frente erguida, en unidad, a través del amor. Por su parte, el himno de Quintana Roo (1986) se muestra abarcador de naturaleza, población y planteamiento de valores en una extensión mayor en número de estrofas. Contiene una definición de Quintana Roo en sus elementos naturales y valores éticos, y lo describe como una entidad federativa joven y opulenta en sus elementos naturales, históricos y étnicos. Como el himno nacional de Costa Rica (Neustadt), mediante este himno estatal se celebran verbalmente los valores mencionados en el poema que lo conforman, en contraste con el ritmo marcial de su música.
- Sons and daughters of Saint Lucia
(1967)
El himno nacional de Santa Lucía está escrito en tetrámetro anfíbraco, con un esquema fijo de rimas, a ritmo de marcha religiosa, no militar. Prescinde de estribillo, y en sus dieciocho líneas —en tres estrofas— contiene tres veces la palabra amor. El concepto del amor posteriormente se matiza con los de unidad, justicia y caridad como ideales, hacia un nuevo camino, ya vuelta la página de una historia de antagonismo, discordia y guerra. Esto se observa en las líneas: “Gone the times when nations battled […] Gone the days when strife and discord”. Las alusiones a la naturaleza se limitan al señalamiento genérico de su insularidad y de sus playas, colinas y valles. Esto concuerda con la bandera en la que domina el azul cerúleo simbolizando el mar y, al centro, dos triángulos superpuestos que representan las montañas Pitons, emblemáticas de Santa Lucía. A diferencia del himno de Quintana Roo, el de Santa Lucía no menciona cuestiones étnicas. Por el contrario, la única asociación cultural es marcadamente eurocéntrica. No es con la Santa Lucía de Siracusa, virgen mártir del cristianismo temprano, sino con Helena de Troya, al autonombrarse como la Helena del oeste. Esta comparación implica que es la isla más hermosa —como la más hermosa entre las mujeres— cuya belleza fue causa de guerras, en las líneas “fairest isle of all the earth” y “when nations battled […] For this Helen of the west”.

La primera manifestación de amor en el poema se observa en la inclusión explícita de hombres y mujeres, desde su primera línea: “Sons and daughters of Saint Lucia”, aunque en la estrofa de cierre vuelva al masculino “sons”, que limita el sentido de inclusión a su manera metonímica tradicional. Dicha primera línea se ha adoptado popularmente como título. En lugar de insistir en el concepto patriarcal de “patria”, común en los himnos nacionales, en este se concibe a la isla de nacimiento (“love the land that gave us birth”) como un hogar amoroso o digno del amor de sus habitantes: “Love, oh love, our island home”. El amor adquiere un sentido religioso en una plegaria de cierre, que menciona a Dios (“the good Lord”) en el deseo de bendición y bienestar, así como de concretar el ideal citado de unidad, caridad y justicia.

Este hermoso himno fue escrito por el reverendo Charles Jesse, y la música es del compositor Leton Felix Thomas. Con la versión a capella de la santalucense Omega Alexander, se comunica el mensaje de amor y unidad directo a la emoción del escucha quien, sin conocer la letra o el contexto, podría suponer que se trata de una emotiva balada navideña a la altura de Holy Night (en versión a capella de Angelique Kidjo bajo el título Zan Vevede, en uruban, una de las lenguas criollas del francés en África occidental) y con la emotiva serenidad del Stille Nacht de los Niños Cantores de Viena. Aun en la versión instrumental olímpica, la melodía y el tempo relajado van cargados del sentido de las palabras. La adopción de Sons and daughters of Saint Lucia como himno nacional tuvo lugar en 1967, tras alcanzar Santa Lucía el estatus legal de Estado Asociado al Reino Unido, y su posterior independencia, declarada en 1979. En honor al espíritu de inclusión que el himno conlleva, en 2016 se adoptó también la versión traducida al Kwéyòl o criollo francés santaluciano, en celebración del Día Internacional de las Lenguas Maternas de la UNESCO.
- March on, Bahamaland
(1973)
March on, Bahamaland es una invitación a la actitud de dignidad en un avance constante hacia un futuro de gloria y excelencia, en la forma del sol naciente. No incluye referencia a ningún grupo étnico, por lo que se aplica a la población total. Las referencias a la naturaleza, aparte del sol, como guía y meta, aluden a la peligrosidad de los bajos y bancos de arena en los que un navío puede encallar en su marcha: “Steady sunward, tho´ the weather/hide the wide and treacherous shoal”.

Este himno, breve y emotivo, inicia con una estrofa en verso de arte mayor con marcada cesura, cuyas sutiles asonancias funcionan como eficaz apoyo rítmico; sigue con el interludio en octosílabos en tetrámetro yámbico de consonancia más marcada; continúa con dos versos que retoman el ritmo y la extensión de la primera estrofa —el primero repite la línea inicial, en tanto que el segundo señala a Dios como meta común—, para rematar con la línea final que reitera el título: “March on, Bahamaland!” Vemos que la estructura rítmica del poema transita de la marcha procesional a la militar (en el interludio), y luego retorna a la primera.
La estructura musical incluye una frase repetida con ligeras variantes para darle cierre a la primera estrofa. Luego del interludio se vuelve a la frase inicial que potencia el cierre con notas altas. El tempo (lento moderato) refuerza la idea de un avance sostenido, pero cauteloso que se establece en la letra y en el título. La versión olímpica (instrumental) revela su concepción como marcha ceremonial. Por su parte, la interpretación vocal de Angelique Sabrina, con sobrio acompañamiento de piano y caja o tambor militar, enfatiza el sentido sacro de la unidad nacional propuesta.

La música y letra de March on, Bahamaland son de la autoría del músico y educador bahameño Timothy Gibson (1903-1979). Fue adoptado como himno nacional en 1973. El himno va en sintonía con la bandera de Bahamas, adoptada el mismo año, que representa el mar Caribe mediante dos bandas horizontales aguamarina y el sol en la banda central amarilla, con un triángulo como flecha que parte del asta y dirigido hacia adelante. Al igual que el himno de Santa Lucía, está escrito en segunda persona. En este, la voz lírica no apostrofa directamente a la población sino, metonímicamente, a la tierra bahamiana, en una exhortación nacional no sólo a marchar con dignidad, sino también a alcanzar la excelencia a través del amor y la unidad como elevada meta común: “Pledge to excel through love and unity […] march together / to a common loftier goal”.
- Eso es Quintana Roo
(1986)
Quintana Roo era un territorio federal hasta 1974, cuando adquirió estatus de estado, uno de los tres que conforman la parte mexicana de la península de Yucatán. Aunque posee una historia colonial y prehispánica, fue a partir de los años setenta que inició la construcción de sus símbolos identitarios. A diferencia de los himnos de St. Lucia y de Bahamas, es un himno laico. También distinto de aquellos, su música se apega a la tradición marcial de los himnos decimonónicos, al adoptar la forma de la marcha militar. Sin embargo, en la letra no hay beligerancia. Por el contrario, su espíritu es de unidad e inclusión en una sociedad multilingüe y pluricultural con poblaciones mayormente maya y mestiza, receptora importante de inmigrantes multiétnicos y multinacionales que contribuyen cada vez más a su identidad.
El estribillo está construido en pie trocaico, con excepción del tercer verso, un trímetro yámbico. El ritmo de la marcha se amolda bien a este esquema métrico. Incluye las abstracciones comunes en el género, como libertad y tenacidad, enmarcadas en elementos concretos de la naturaleza, como selva, un mar potencialmente tumultuoso y el sol dominante, como en todo el Caribe. Al cierre del estribillo, estas abstracciones y elementos naturales definen ontológicamente al estado: “¡ESO ES QUINTANA ROO!” Por su parte, las estrofas siguen el esquema métrico del “Himno Nacional Mexicano”, en verso decasílabo (trímetro anapéstico) propio del Romanticismo español: “Mexicanos al grito de guerra”.

Los elementos de la naturaleza se refuerzan con metáforas que evocan al Romanticismo como “el clamor de la selva”, el “tumulto del mar” en personificación de la naturaleza que repite la voz del pueblo, en el anhelo del hablante lírico, expresado en subjuntivo. La naturaleza también reafirma la ubicación de Quintana Roo en el extremo oriente de México en los versos “pues la patria en tu suelo recibe / la caricia primera del sol”. La amenaza constante de los huracanes es señalada como “la fuerza del viento”, a la altura de otra catástrofe que no es natural sino humana: la de “la torpe ambición”.
Un importante elemento de amor en este himno es la puntualización histórica de que el primer mestizaje registrado en el continente no fue producto de violación sino, en palabras de Eugenio Aguirre (Labrada Aguilera, 2002), “un acto volitivo de amor” entre el explorador español vuelto maya Gonzalo Guerrero y su esposa, la hija del cacique de Chectemal, hoy un sitio arqueológico cercano a Chetumal, capital del estado:
Esta tierra que mira al oriente
cuna fue del primer mestizaje
que nació del amor sin ultraje
de Gonzalo Guerrero y Za´asil.
Este componente es de enorme importancia, pues contradice la concepción, en el discurso nacional, del mestizo como producto del ultraje.

Más allá de cómo se muestran los elementos constitutivos del mestizaje, la visión de los pueblos originarios, en particular de la población maya, al principio parece dar continuidad a la del maya histórico como raíz de la sociedad actual, como se ilustra en la cita anterior y en el verso “De las hondas raíces del maya”. Sin embargo, la visión de lo maya no se limita a lo histórico, ni las referencias al maya histórico remiten sólo al pasado remoto ni tienen matices de folclor ni exotismo, como en las tiendas de souvenirs, en la publicidad turística y la iconografía prevalente, sino se hacen con miras a un pasado aún fresco en la memoria (la fundación de Chan Santa Cruz) y a un presente vivo, en construcción y en libertad, como se verá a continuación. A pesar del nombramiento de lo arqueológico en “el pasado se torna presente / en el glifo de tu caracol”, también hay una referencia directa del papel del entonces territorio de Quintana Roo en la Guerra de Castas (1847-1901). La línea “Santa Cruz fue santuario del libre”, alude a los mayas combatientes que encontraron refugio en la selva de Quintana Roo donde, a mediados del siglo XIX, fundaron Noh Kah Balam Nah Chan Santa Cruz, hoy Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, donde la población maya mantiene vigentes el orgullo de la identidad y la lengua (la maaya t’aan), así como el sentido de resistencia cultural. La referencia al glifo del caracol sintoniza con la presencia de dicho ícono en el escudo oficial de Quintana Roo, que aparece acompañado por representaciones del sol, del viento y de la selva. En la línea “[e]l clamor de la selva y el tumulto del mar”, el mar y la selva aparecen como entidades vivas que cantan a coro este himno de “fraterna lealtad” con las voces de un pueblo con la frente en alto.

En un momento dado, el himno contiene un ejercicio ecfrástico de dicho escudo, el cual ya había sido diseñado desde 1978 por el artista chetumaleño Elio Carmichael Jiménez. La presencia maya, tanto en símbolo como en población viva, contrasta con la total exclusión de esta en el himno de Yucatán (1867), el estado vecino, el primer himno estatal en México, cuya letra sólo menciona a los pueblos originarios como identidad étnica de Benito Juárez, con las palabras: “el indígena Juárez”. Sorprende que el himno de Yucatán no sólo excluye a la población maya de su letra, sino también a Yucatán y todo lo yucateco.
El de Quintana Roo es un himno que, a pesar de la beligerancia implícita en su música de marcha militar, en sus palabras invita al ejercicio del amor en las formas de libertad, dignidad, lealtad, fraternidad, honestidad y otras virtudes declaradas explícitamente en sus líneas. Quizá producto de la casualidad, la fecha de la publicación del himno de Quintana Roo (letra, partitura y protocolos para su uso) en el Periódico Oficial de dicho estado en 1986, es 14 de febrero, que en México no sólo es celebración el amor de pareja, sino también del amor y la amistad en un sentido más amplio de amor incondicional. Es un himno sumamente hermoso “con la letra de Ramón Iván Suarez Caamal y la música de Marco[s] Ramírez Canul”, según hace constar la Secretaría de Gobierno del Estado de Quintana Roo, curiosamente el único estado de México nombrado en honor de un poeta: Andrés Quintana Roo (1787-1851).
Conclusiones
Este análisis melopoético se ha limitado a cada himno como objeto. La función y el uso de los himnos como instrumento por parte de los gobiernos sería un interesante tema de estudios posteriores. De momento, no poseo elementos para saber si los himnos de Santa Lucía y Bahamas son usados por sus respectivos estados como mecanismo de control, como pacificador poblacional o como generador de orgullo compartido entre sus habitantes. No puedo saber el alcance de estos himnos en el sistema educativo de cada país. En cuanto al de Quintana Roo, me limito a observar que su letra refleja la realidad social de dicho estado en el sentido de su diversidad, y también en los peligros sobre los que advierte: los huracanes naturales o los causados metafóricamente por el extractivismo, el crimen organizado y “la torpe ambición” que por años prevaleció en sus clases política y empresarial. Quizá, en la mente de sus gobernantes, eso justifique su ritmo y melodía como marcha militar.

Santa Lucía y Bahamas optaron por alejarse de la convención del himno como género musical asociado a la marcha militar, de manera similar a como Nepal decidió, en 1962, que su lábaro patrio no fuera rectangular (Smith). Las letras de estos dos himnos nacionales armonizan con sus respectivos esquemas musicales, que contribuyen al mensaje de amor incondicional como elemento de cohesión identitaria. No así con el himno de Quintana Roo, en el que este mensaje contrasta con su esquema métrico del Romanticismo decimonónico, el cual se acentúa en la interpretación oficial a ritmo de marcha militar.
Convendría que las autoridades estatales de Quintana Roo y la sociedad civil consideraran una musicalización alternativa, esto es, la misma melodía a un tempo más lento, quizá de marcha ceremonial no militar, para prescindir del tono beligerante en ciertas ceremonias oficiales. Esta propuesta es externada en consideración del hecho de que las naciones suelen contar con más de una musicalización oficial de sus himnos (coral, sinfónica, olímpica, etc.) para ser entonadas en sus diferentes protocolos y ceremonias. Quintana Roo cuenta ya con una versión oficial en maaya t’aan, un enorme acierto que enriquece su sentido de inclusión. Ambas versiones, la maya y la castellana, se han adaptado en años recientes para adecuarse a nuevas versiones del escudo oficial, cuyo número de rayos o haces luminosas se ha ajustado al creciente número de municipios en Quintana Roo. En este espíritu de construcción continua de la identidad quintanarroense, una versión musical más acorde con el sentido amoroso contenido en su letra contribuiría efectivamente a la autodefinición de lo que significa ser quintanarroense. También es urgente, en el espíritu de la inclusión, darle el crédito correspondiente al o a los o las traductores del himno a la maaya t’aan.
Obras citadas
Anderson, Benedict. “Imagined Communities: Reflections on the Origin and Spread of Nationalism”. London; New York: Verso, 1991, en Neustadt, Robert. “Reading Spanish American National Anthems: ‘Sonograms’ of National Identity.” Music & Politics, V, no. I, 2011, https://quod.lib.umich.edu/m/mp/9460447.0005.102/–reading-spanish-american-national-anthems-sonograms?rgn=main;view=fulltext.
“Himno a Quintana Roo.” Periódico Oficial, 14 Feb. 1986, pp. 6–9, https://qroo.gob.mx/index2.php/segob/age/pieza-del-mes-de-enero-2019-himno-quintana-roo.
Labrada Aguilera, Agustín. “El origen de nuestra cultura es un acto volitivo de amor.” Tropo a la uña. Revista de la Casa del Escritor de Cancún, 2002, pp. 40–43.
“March on, Bahamaland. Musical Sheet Music.” Sheet Music Plus, www.sheetmusicplus.com/title/march-on-bahamaland-digital-sheet-music/20710863.
Neustadt, Robert. “Reading Spanish American National Anthems: ‘Sonograms’ of National Identity.” Music & Politics, V, no. I, 2011, https://quod.lib.umich.edu/m/mp/9460447.0005.102/–reading-spanish-american-national-anthems-sonograms?rgn=main;view=fulltext.
“Pieza del mes de enero 2019 ‘Himno a Quintana Roo.’” Gobierno del Estado de Quintana Roo, 7 ene. 2019, https://qroo.gob.mx/index2.php/segob/age/pieza-del-mes-de-enero-2019-himno-quintana-roo.
“Presentación Himno a Quintana Roo en maya 2006.” Galería, Centro de Estudios Interculturales de la Universidad de Quintana Roo, 2006, cenei.uqroo.mx/galeria/presentahimnoqroo/index.htm.
“Proponen que en las escuelas se cante el himno a Q. Roo ¡En Maya!” Novedades de Quintana Roo, 13 oct. 2016, sipse.com/novedades/himno-quintanaroo-maya-escuelas-playadelcarmen-direccion-cultura-226020.html.
Smith, Whitney. “Flag of Nepal.” Encyclopædia Britannica, 14 Nov. 2019, www.britannica.com/topic/flag-of-Nepal.
The National Anthem of Saint Lucia Is Sons and Daughters of Saint Lucia. s3-eu-west-1.amazonaws.com/logs.omnibuilder/undefined/6cd9579b-1d68-4728-9590-742bd111814f.pdf.
Apéndice 1: Los himnos en YouTube
Sons and daughters of Saint Lucia
Versión a capella: https://www.youtube.com/watch?v=cYTWmmj2l1k
Versión olímpica: https://www.youtube.com/watch?v=lcoViXp7ACM
March on, Bahamaland
Versión a voz y piano: https://www.youtube.com/watch?v=r9_-JeJIXG0
Versión olímpica: https://www.youtube.com/watch?v=_DNizTnhfvk
Eso es Quintana Roo
Versión oficial en español: https://www.youtube.com/watch?v=XG8QiLRCPQ0&t=15s
Versión oficial en maaya t’aan o maya yucateco: https://www.youtube.com/watch?v=GW0G_3i6ClU
Apéndice 2: Las letras de los himnos
Sons and daughters of Saint Lucia
Sons and daughters of Saint Lucia,
love the land that gave us birth.
Land of beaches, hills and valleys,
fairest isle of all the earth!
Wheresoever you may roam,
Love, oh love, our island home.
Gone the times when nations battled
For this Helen of the west.
Gone the days when strife and discord
dimmed her children’s toil and rest.
Dawns at last a brighter day,
stretches out a glad new way.
May the good Lord bless our island,
guard her sons from woe and harm.
May our people live united,
strong in soul and strong in arm.
Justice, Truth and Charity,
our ideal forever be!
March on, Bahamaland
Lift up your head to the rising sun, Bahamaland;
March on to glory, your bright banners waving high.
See how the world marks the manner of your bearing!
Pledge to excel through love and unity.
Pressing onward, march together
to a common loftier goal;
Steady sunward, tho’ the weather
hide the wide and treacherous shoal.
Lift up your head to the rising sun, Bahamaland,
‘Til the road you’ve trod lead unto your God,
MARCH ON, BAHAMALAND!
Eso es Quintana Roo
Coro
Selva, mar, historia y juventud,
pueblo libre y justo bajo el sol,
la tenacidad como virtud:
¡Eso es Quintana Roo!
I
De las hondas raíces del maya
al tesón que construye el presente
entonemos, alzada la frente,
en un himno, fraterna lealtad.
Al unísono vibren sus notas
y la voz de tu pueblo te envuelva,
lo repita el clamor de la selva
y lo cante el tumulto del mar.
II
En tu escudo saluda la aurora
al surgir del violento Caribe,
pues la patria en tu suelo recibe
la caricia primera del sol.
Diez haces son tus municipios,
ocho haces de luz ascendente,
el pasado se torna presente
en el glifo de tu caracol.
III
Esta tierra que mira al oriente
cuna fue del primer mestizaje
que nació del amor sin ultraje
de Gonzalo Guerrero y Za’asil.
Ni la fuerza del viento te humilla,
ni la torpe ambición te divide,
tu estatura gigante se mide
en el pacto de unión federal.
IV
En Tepich el coraje del maya
convirtió su opresión en victoria,
el machete escribió en nuestra historia:
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!
Santa Cruz fue santuario del libre,
su refugio, la selva, el pantano,
porque el indio se alzó ante el tirano,
jabalí perseguido, jaguar.
V
Mana el látex de herido madero,
el mar cede a la red su tesoro,
el apiario sus lágrimas de oro
y la tierra su fruto en sazón.
El trabajo es la fuerza de un pueblo
ya que vuelve la vida más digna,
construir es la noble consigna
y ser libres la eterna lección.

Fer de la Cruz es estudiante de doctorado en español en la Universidad de California, Irvine, y tiene ya una maestría por Ohio University. Es originario y residente permanente de Mérida, Yucatán. Hasta la fecha, ha publicado veintitrés títulos, mayormente de poesía (lírica, satírica y para la infancia), pero también de narrativa y traducción literaria.
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Sigo con el discurso nacional, como le llamas, del ultraje del mestizaje, aunque el de Gonzalo no es aparentemente, quién te asegura que el “valiente soldado español” no lo hizo solamente para salvar la vida…