Enrique Saínz
(Segunda parte)
Radicalmente otro estilo, otra manera, hallamos en los libros más cercanamente influidos por su etapa budista –donde es muy evidente la filiación de sus textos a esa estética–, si bien esa es una manera que vuelve y reaparece en diversos períodos a lo largo de toda su obra, tan hondamente influida por sus lecturas juveniles y por la tradición en la que se fue integrando su carácter y su sensibilidad.
Dentro de esa dimensión de su poesía hay textos memorables en su sencillez y en su capacidad de aprehensión de instantes que quedan ya fijos en los escasos versos del poema, como sucede especialmente, por ejemplo, en el poemario ¿Qué? (Poemas zen) (1991), donde la percepción de la realidad y el diálogo del poeta con el entorno alcanzan un refinamiento realmente conmovedor en la simplicidad de sus líneas y en la síntesis de sentimiento y objetividad.
De singular belleza son estos ejemplos del libro de 1991:
A la montaña crepuscular
grito:
¿Qué eres tú?
¿Eres?
(“El eco”)
Al estiércol seco
ni la mosca se arrima.
¿No es esto Tierra Pura?
¿No?
(“La tarde”)
Diluvia todo el día.
No se ven bestezuelas
en la tierra.
¡Está bien!
Salgan bestezuelas,
jueguen bajo la lluvia,
que el cielo abrirá
mañana
o
pasado mañana.
(“El chaparrón”)
A propósito de su filiación budista, nos dice la estudiosa coreana Sung-Chul Suh, especialista en literatura hispanoamericana, doctorada en letras hispánicas por la Universidad Nacional Autónoma de México y traductora a su lengua de obras de Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes: “Para él, el budismo no es una religión dogmática sino una mina virgen en relación con su trabajo intelectual.”
En esa tradición tan suya están los inicios de sus reflexiones y de sus búsquedas, si bien en la primera etapa de su escritura se percibe una poderosa impronta del nihilismo y de la conciencia de la muerte, como observa la estudiosa que mencionamos al referirse a esos inicios. La presencia de esa corriente de pensamiento es consecuencia, anota la ensayista, “de la ruina que dejó la guerra, y de la escasez general.
El existencialismo era más que una moda en aquella época. Lo más llamativo de su nihilismo radica en que fue resultado singular de su autorrealización y de la experimentación profunda de su entorno.” Aunque en aquellos años está el poeta bajo la influencia del nihilismo, su historia personal y su espiritualidad, que tan perceptivo lo hace para esa cosmovisión, lo conducirían hacia la filosofía budista, por lo que en cierto sentido podríamos considerar que ambos están íntimamente relacionados en la evolución creadora del poeta.
De la conciencia desesperada de Sensibilidad desde la otra orilla (1960) –su primer libro, al que siguieron Cantos a la orilla del mar (1966) y La aldea de Dios y de las palabras (1967)– hasta En la aldea Munui (1974) –“punto crucial en el mundo creativo de Ko Un”, pues en él comienza a desentenderse de los conflictos de orden trascendentalista que fueron conformando sus textos anteriores y se abre a problemas concretos de la realidad social–, podemos ver la transformación que conduce su obra hacia lo que podríamos llamar su palabra budista, con un libro de esos años: La soledad del viajero, páginas repletas de experiencias disímiles, de percepciones de una espiritualidad que se detiene en pequeños detalles del suceder íntimo y de los hechos de la realidad cotidiana, a la manera de los haikús, poemas de un linaje secular, como en estos ejemplos:
Noche profunda.
Parece que no existo.
Me acuesto de espaldas.
Olvídate del sonido de la lluvia,
olvídate totalmente
hasta del sonido de la lluvia
el próximo año, y el siguiente después…
45.
Tiro una piedra.
Tropieza con la oscuridad
y nace un sonido
que me acompaña en el camino de la noche.
Aunque andaba solo.
Aquel álamo está parado, mudo
en la noche.
¿Susurraba demasiado en el día?
Veo la manga gastada
de mi hábito budista.
¡Ah, he vivido!
¡Ah, he vivido!
Enrique Saínz (La Habana, Cuba, 1941-2022). Autor de, entre otros libros fundamentales de ensayos críticos: Diálogos con la poesía, La obra poética de Sintió Vetiver, Indagaciones, La poesía de Virgilio Piñera: ensayo de aproximación, Silvestre de Balboa y la literatura cubana, La literatura cubana de 1700 a 1790, y Trayectoria poética y crítica de Regino Boti.
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