Carlos Torres
(Primera parte)
Finnegan’s wake, la última novela monumental de James Joyce, ha suscitado desde antes de su publicación una serie de estupores, ya que si bien la obra maestra previa del genial irlandés, Ulises, contiene suficientes enigmas como para generar una literatura alrededor de ella sumamente copiosa, dada su complejidad y sus experimentos literarios, es Finnegan’s wake la obra más atrevida en cuanto a fondo y forma y, por lo tanto, la que ha causado más perplejidades.
Famoso es el caso del escritor mexicano Salvador Elizondo (1932-2006), cuando se atrevió a emprender la traducción de esta hermética y extensa narración. Entrevistado por Mary Carmen Sánchez Ambriz sobre este asunto, Elizondo responde: “…me topé con un texto que me había causado una especie de desilusión de carácter espiritual muy honda en otra época; lo releí y me señaló que aún había mucho por hacer: fue el Finnegan’s Wake”.
En la misma entrevista, agrega Elizondo: “A mí Joyce me apasiona, es el autor que más me gusta, pero de eso a traducir completo Finnegan’s Wake, no. Se hizo una traducción de un fragmento para una revista que se llamaba S.Nob.”
Sobre la diferencia entre las dos novelas monumentales de Joyce, el entrevistado acota: “El Ulises es una novela realista y, en cambio, el personaje fundamental de Finnegan’s Wake es el lenguaje; no hay personajes como Molly Bloom.”
Pues bien, lo famoso de esa traducción de la primera página de Finnegan’s wake es que contiene unas nueve páginas de notas, lo cual da una idea de su complejidad. Esta hazaña de la traducción se puede ahora consultar en el libro Teoría del infierno y otros ensayos, de Salvador Elizondo.
Hoy en día otros traductores del inglés al español ya han avanzado bastante respecto de Finnegan’s wake. Tecleando este nombre en el buscador de la Internet se pueden hallar bastantes ejemplos de su complejidad.
Decíamos que desde antes de su publicación, cuando Finnegan’s wake se llamaba provisionalmente Work in progress, el puntual Jorge Luis Borges, que por entonces publicaba textos de crítica literaria en la revista bonaerense El hogar, registró la gestación de esta enigmática novela.
Así, por ejemplo, en diciembre de 1936 Borges escribe en dicha revista que “publicar esos lánguidos retruécanos luego del Ulises sin duda equivale al más absoluto silencio”. A la salida de Finnegan’s wake, en junio de 1939, Borges escribe en la referida revista la nota “El último libro de Joyce”, en la que la palabra “perplejidad” aparece dos veces, cita algunos ejemplos de su audaz experimentación verbal y declara que la novela es incomprensible, no sin declarar su admiración por la “omnipotencia verbal de Joyce”.
En noviembre de ese mismo año, 1939, pero ahora en la mítica revista bonaerense Sur, Borges publica la nota “Joyce y los neologismos”, en la que enfatiza la capacidad del irlandés para elaborar palabras compuestas, como ocurre con el alemán, idioma cantado incluso por la poesía de Borges.
También en la revista Sur, pero en 1941, Borges publica la nota “Fragmento sobre Joyce”, en la que acota que “sólo un monstruo inconcebible de memoria y cultura infinita podría acometer la recta lectura del Ulises, y especialmente del Finnegan’s wake”.
Estos datos son bien conocidos por los fanáticos de Borges, pero lo importante del asunto es la vinculación que hace el misterioso Leandro, responsable del sitio Web “El Hogar de Seikilos” (http://www.trucoto.com.ar), especializado en cuestiones musicales y literarias.
Leandro, cuyo fervor borgiano es admirable, rastrea en la obra de Borges posibles referencias ocultas al Finnegan’s wake, o en su defecto a la demás obra de Joyce.
(Borges, Joyce, Allan Poe, tres figuras tutelares de la literatura actual cuya poesía está hoy, en mayor o menor grado, opacada por el fulgor de su prosa, también son conocidos por su afición a los enigmas, los misterios, los crucigramas, los laberintos.)
Antes de internarnos en las especulaciones de Leandro, veamos lo que dice la página cibernética Wikipedia (http://es.wikipedia.org) sobre esta novela: “Finnegans Wake es la última novela publicada en vida por el escritor irlandés James Joyce bajo el sello londinense Faber & Faber en 1939. Antes de esa fecha, fue conocida en el círculo de discípulos y allegados del autor como Work in progress (Obra en marcha). El título alude a una popular balada callejera de mediados del siglo XIX, donde se narran la muerte y la resurrección paródica de Tim Finnegan, un irlandés aficionado a la bebida, que juega con el sentido etimológico de la palabra “whiskey”, “uisce beatha” o “agua de la vida”. Siguiendo la misma orientación humorística, la novela de Joyce pretende abarcar las horas de sueño de un personaje (Mr. Portman, HCE o Humphrey Chimpden Earwicker), mediante un lenguaje nocturno, con abundantes juegos de palabras, puns (juegos de palabras), deformaciones del inglés, introducción de palabras en decenas de lenguas de los cinco continentes y una densidad simbólica que convierte al texto en un hito del vanguardismo narrativo y condensación de la estética joyceana, como interacción entre microcosmos y macrocosmos.”
También es necesario apuntar que la palabra inglesa “wake” quiere decir tanto despertar como funeral.
Por otra parte, el carácter fantasmagórico, fantástico, onírico o “simplemente” demencial de Finnegan’s wake puede tener su explicación en el hecho de que Lucía, la hija demente de Joyce, podría ser el centro del enigma, el minotauro tácito al que Joyce canta en lenguaje prácticamente inventado, para oscurecer el homenaje; es decir, para que ojos insensibles no profanen este grandioso mausoleo, este Taj Mahal levantado por el amor y la nostalgia.
Carlos Torres (San Andrés Tuxtla, 1949- Chetumal, 2020). Participó durante tres décadas en el movimiento literario quintanarroense. Publicó el poemario Canción de la luz para tus ojos, el conjunto de relatos Los arrebatados cuentos mutuos, el libro de ensayos Nueve voces y el libro de periodismo cultural La siega.
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