Carlos Torres

(Segunda parte y final)

Detengámonos un instante en esas palabras (“sin que su voluntad intervenga para nada”), y veamos que ahora, precisamente con la entronización de la propaganda sistemática fundada por el ministro de Ilustración Pública (!!!) y Propaganda de la Alemania nazi, Joseph Göebbels, una mentira repetida con insistencia se convierte en “verdad” para las masas, como ocurre también con el régimen dictatorial avizorado por Orwell en su novela 1984.

En otras palabras, bajo el yugo de la moderna tecnología y con la sistemática contribución de los Estados “democráticos” y de los totalitarios, una aplastante mayoría de personas vive un sueño inducido, una enajenación evidente, que no sólo las convierte en títeres —zombis— del Estado, sino que también las empuja hacia una vida errática, pletórica de sufrimiento, de estruendo y de furia.

En cuanto al vaticinio optimista de “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, dice así: “Si nuestras previsiones no erran, de aquí a cien años alguien descubrirá los cien tomos de la Segunda Enciclopedia de Tlön. Entonces desaparecerán del planeta el inglés y el francés y el mero español. El mundo será Tlön.”

Como decía el mayor Nemesio Medina Robledo cuando anunciaba el reporte meteorológico en Quintana Roo: “¿Qué quiere decir esto?”

Esto quiere decir que en este relato, reitero que el más emblemático de Borges, hallamos su declaración de acólito del idealismo, expresada con esa maestría literaria, ese gusto por esconder y revelar, al que era tan adicto Borges, y que le retribuyeron admiración universal e, incluso, veneración.

Este idealismo es, por lo menos en este segundo cuento, de estirpe platónica. Es decir, que para el mundo imaginario que se describe (Tlön), el ser en sí no existe, pero sí existe la sensación, tal como se discute ampliamente en el Timeo. O más precisamente, el Ser es un atributo de la Divinidad, y lo que percibimos son reflejos de Ella.

En Tlön, así, el materialismo es una doctrina escandalosa, repudiada por la clase intelectual, casi de la misma manera en que la mayoría de la gente “común” rechaza la idea de que los objetos sólo tienen existencia en la mente.

Borges se extiende con visible complacencia en la comparación de estos dos modos de pensar tal como acontece en el planeta imaginario Tlön, donde un idealismo entronizado, milenario, hace posible que el pensamiento de varias personas produzca objetos.

Pero para no entorpecer con mis palabras el diáfano y sagaz discurso de Borges, mejor citemos: “Las naciones de ese planeta son —congénitamente— idealistas. Su lenguaje y las derivaciones de su lenguaje —la religión, las letras, la metafísica— presuponen el idealismo. El mundo para ellos no es un concurso de objetos en el espacio; es una serie heterogénea de actos independientes. Es sucesivo, temporal, no espacial. No hay sustantivos en la conjetural ursprache (lenguaje original) de Tlön…”

Una de las partes más deleitosas de esta narración es la que se refiere a la hipótesis que formula atrevidamente un heresiarca (alguien que se aparta del dogma dominante), que pretende convencer a la multitud idealista, de la existencia continua en el tiempo, de nueve monedas, mediante una argumentación “escandalosa” para los idealistas ortodoxos, quienes consideran que esa hipótesis contiene “el blasfematorio propósito de atribuir la divina categoría de ser a unas simples monedas”.

Sin embargo, fuera de estas sutilezas filosóficas, creo que ese mundo profetizado por Borges, Tlön, es el que prevalece en la estirpe de esos pocos que han sostenido el idealismo como la manifestación más verosímil de la realidad; idealismo expreso en la filosofía, pero también, quizá con mayor influencia o efectividad, radiante en algunas obras narrativas y poéticas. Por ejemplo, cuando Rubén Darío dice: “Románticos somos… ¿Quién que Es, no es romántico?, verso de “La canción de los pinos”, que contiene este revelador cuarteto, que ilustra el ámbito de dicho idealismo:

Cuando en mis errantes pasos peregrinos

la Isla Dorada me ha dado un rincón

do soñar mis sueños, encontré los pinos,

los pinos amados de mi corazón.

Olvidaba apuntar que Tlön es la invención de una secta multidisciplinaria, que se propuso redactar una enciclopedia en la que se describe justo ese mundo en el que predomina un idealismo ancestral, atávico, en contraposición con el materialismo que campea en nuestra realidad colectiva.

Sin embargo, fácilmente se puede inferir que esa Primera Enciclopedia de Tlön es la conjunción de libros reales, dispersos en las bibliotecas del orbe, en los que se hace profesión y/o ilustración del idealismo platónico. Bajo esta suposición, es obvio que Borges tiene la esperanza de que algún día, si el vaticinio de “El jardín…” no se cumple, la humanidad rija su pensamiento, y por ende su conducta, bajo los cánones de la filosofía idealista, que abarca a las artes. Por ello, el autor lanza al final de “Tlön Uqbar, Orbis Tertius”, esta profecía: “El contacto y el hábito de Tlön han desintegrado este mundo. Encantada por su rigor, la humanidad olvida y torna a olvidar que es un rigor de ajedrecistas, no de ángeles. Ya ha penetrado en las escuelas el (conjetural) “idioma primitivo” de Tlön; ya la enseñanza de su historia armoniosa (y llena de episodios conmovedores) ha obliterado a la que presidió mi niñez; ya en las memorias un pasado ficticio ocupa el sitio de otro, del que nada sabemos con certidumbre, ni siquiera que es falso. Han sido reformadas la numismática, la farmacología y la arqueología. Entiendo que la biología y las matemáticas aguardan también su avatar… Una dispersa dinastía de solitarios ha cambiado la faz del mundo. Su tarea prosigue. Si nuestras previsiones no erran, de aquí a cien años alguien descubrirá los cien tomos de la Segunda Enciclopedia de Tlön.”

Carlos Torres (San Andrés Tuxtla, 1949- Chetumal, 2020). Participó durante tres décadas en el movimiento literario quintanarroense. Publicó el poemario Canción de la luz para tus ojos, el conjunto de relatos Los arrebatados cuentos mutuos, el libro de ensayos Nueve voces y el libro de periodismo cultural La siega.

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