Mauro Barea
“Fue la inesperada muerte del marido, y no el azar, lo que puso al viudo junto a la viuda.” Así abre En la orilla del mundo, un vibrante punto de partida que se desdobla y nos muestra poderosos destellos del pasado, que tienen como centro de gravedad a Chetumal y su bahía color aceituna; lugares que podemos apreciar en sus paisajes arbóreos, en el olor de la madera aserrada, en el sonido del agua de lluvia que cae en los curvatos, y en la risa de los niños que juegan a ser hombres.
Como otros grandes narradores del sur de Quintana Roo, Mario Pérez Aguilar contribuye de gran forma con su particular visión de esta frontera histórica, trasladándonos a un sitio de aventuras y juegos ya olvidados en el tiempo. Pero allí asoma también la otra cara de esta frontera, una de brutal realismo, formada de crueldad y de violencia, de monstruos que viven de la oscuridad y el miedo.
Juego de puertas que se abren y se cierran, que nos conducen por pasillos que se abren a lugares de la infancia remotos, algunos sórdidos y trágicos, de drogas y abusos, donde prevalece la más pura ley del Talión. Esos umbrales confluyen en reencuentros inesperados, a vidas nuevas que intentan hallar su lugar en un futuro titubeante. En este juego de umbrales y puertas comunicantes, nuestros guías son las voces de los propios protagonistas: Marcelo, Osmaira y Macario. Seguimos sus historias, líneas que terminan entrelazándose en la orilla del mundo, un lugar que Mario configura hábilmente como algo más que una geografía que sirve de punto de partida y punto final: son coordenadas donde descubrimos vidas al límite, inmolaciones que suceden amparadas en la violencia, en el seno de familias fragmentadas y matrimonios aferrados a la esperanza de encontrar una felicidad que se antoja más allá de esos umbrales.
El descubrimiento de una nueva sexualidad después del matrimonio y la maternidad. ¿Qué hay más allá de una relación que en el fondo no comulga? El viudo se reúne con la viuda, y eso sólo es el comienzo. En este juego de umbrales y amores clandestinos, lo que importa no es cómo seguir respirando, sino el por qué, para qué.
Mauro Barea (Cancún, México, 1981). Vive en Cádiz, España. Narrador y ensayista. Miembro del Centro Andaluz de las Letras Cal. Ha ganado importantes premios literarios. Son algunos de sus libros Kolimá, El gato sobre el féretro y Terra incognita.
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