Carlos Olivares Baró

Los libros de la ensayista, poeta y narradora argentina Sandra Lorenzano (Buenos Aires, 1960) están habitados por estremecimientos y pulsaciones de imágenes que fluyen como las aguas de un arroyuelo incontenible. Vestigios (2010) y Herencia (2014): dos poemarios en que el deseo se conjuga en las hendiduras de un habla anhelante; Saudades (2007), Fuga en mí menor (2012) y La estirpe del silencio (2015): tres novelas nostálgicas en que las treguas fraccionadas del tiempo conversan con el abismo habitado de naufragios y rumores cautelosos.

Aparece El día que no fue (Alfaguara, 2019): novela-poema-río en que la ‘argen-mex’ Sandra Lorenzano presenta a una narradora anónima en primera persona, quien sacraliza la crónica de una historia de amor y su quiebra desde los trances de la extraviada zozobra suscrita por el miedo y la soledad. Fábula del desamor acechada por espectros del pasado y una nostalgia que intenta llenar el vacío de la pérdida del cuerpo amado. Aquí, duele la ausencia. En estos folios, el lector es testigo de cómo un radiante amor se trasmuta en violencia dolorosa.

“Esta novela se iba a llamar ‘Miedo’, su leitmotiv es el miedo. Los editores me convencieron y le cambiamos el título, pero mi intención está en relatar esos episodios de la aprensión del desarraigo. De esos miedos que llevan a otros miedos. Este es un libro en que una sobreviviente del miedo da su testimonio. Tuve que esperar y tomar distancia de esa emoción para escribir. El miedo quema, una se levanta con un hueco en el estómago. Aquí están mis recelos y los de otros. Los miedos de los exilios, de las desapariciones, de las violencias”, precisó en esta entrevista Sandra Lorenzano.

“Es un libro cargado de amor que intenta llenar el vacío de la soledad y el exilio para enfrentar los fantasmas de la añoranza.”

¿Un libro con apariencia de novela que es en realidad un largo poema?

Los géneros literarios nunca me han preocupado. Es cierto, escribo narrativa como si escribiera poesía, con el mismo aliento. Sólo la poesía logra rozar lo inefable.

Me atrevo a decir que de tus cuatros novelas publicadas, quizás la más “novelística” sea La estirpe del silencio

Muchos lectores me lo han dicho. Cuando publiqué La estirpe del silencio, la novela sobre Rita Hayworth, muchos me lo agradecieron: es un texto más cabal en los esquemas convencionales de una “licitación narrativa”; Saudades y Fuga en mí menor están contaminadas de una prosa que navega por las escolleras de la poesía. Pero pregunto: ¿qué es El libro del desasosiego, de Fernando Pessoa, o Pedro Páramo, de Juan Rulfo? Escribí esta historia navegando por la nostalgia de un pasado vertiginoso. Respiré miedo durante meses: después nació.

¿Vaivenes lingüísticos que merodean el miedo?

El poder de las palabras convocando a las palabras: creo en esa oleada, en ese tejido que se enhebra en el halo de un habla que sólo se manifiesta en la festividad única de lo verbal. El tema es el miedo y, asimismo, la marejada que escolta esa sensación de desamparo donde la certeza se ausenta. Las aprensiones de la protagonista son también de los otros.

¿Diálogo con el poemario Herencia?

En cierta medida, sí. Hay concomitancias: memoria, deseo, abismo, silencio y derrumbe en ambos libros.

¿Novela de amor?

Sí, lo es, pero, aquí se fragmenta todo. Las certezas en las posibilidades del cuerpo amado ausente. Deseo íntimo entretejido con un miedo íntimo y el desamor, cómplice del amor.

¿Catálogo de canciones, poemas y voces que brotan de la memoria?

Tangos, boleros, voces retumbando sobre el silencio. Cita de versos. Una maraña enloquecida de palabras, de imágenes, de sensaciones, que se agolpan en la cabeza, que revoletean, que se enredan en espirales eternas.

Carlos Olivares Baró (Guantánamo, Cuba, 1950). Maestro en Lingüística por la Universidad Autónoma Metropolitana. Fungió como docente en la Universidad Nuevo Mundo. Trabaja en el diario nacional La Razón, en la Ciudad de México. Ha escrito numerosas críticas de arte que figuran en publicaciones del orbe. Es autor de la novela La orfandad del esplendor. Carlosolivaresbaro@hotmail.com.

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