Por las verdades a medias de la publicidad y el olvido de la empresa Ara con las familias que compraron departamentos en Vista Real II, con diversas fallas en su construcción, ahora viven una historia que nunca imaginaron protagonizar. A esto se agrega que desde hace casi una semana están sin energía eléctrica y con elevadas multas económicas por parte de CFE.
Si una lluvia había provocado afectaciones en el interior de los departamentos, el paso de la tormenta “Cristóbal” dejó ver qué tan grave es el problema por las filtraciones en ventanas y paredes, y que a nadie fuera de sus habitantes parece importar.
Las viviendas alcanzan un precio cercano a los 520 mil pesos, a pagar en un plazo de entre 25 y 30 años, y desde que sus propietarios la recibieron creían adquirir un bien que les garantizaría un techo seguro por muchos años y ahora, esa ilusión se desvanece con cada lluvia.

Denuncia en Profeco
Javier Francisco Pérez Alvarado, adquirió su departamento en la planta baja en septiembre de 2019. Optó por comprar un bien nuevo para no enfrentar problemas, que ahora no lo dejan dormir porque su hogar no es seguro para él ni para su familia porque teme que el techo se le venga encima en cualquier momento.
“Tengo filtración en el techo, grietas en las paredes, del lado derecho a la habitación principal, sala y cocina, las ventanas parecen cascadas, porque se mete el agua horrible, con trapeador y escurridor la sacamos”, explicó para dar idea de lo que padece continuamente.
También cuando se mudó hizo una perforación en la pared para meter el cable y los representantes de la empresa, Alan y Ana, le explicaron que prácticamente no pueden tocar nada ni hacer ajustes al inmueble porque se invalida la garantía, que vence en septiembre –al año de la compra-.
Ante las deficiencias, fue programada una reunión el lunes 8 de junio en su casa, pero ni Alan ni Ana acudieron para mostrarle los daños en su vivienda. Ya presentó su queja en Profeco y la comparecencia está programada para el 10 de julio.
Por la pandemia por coronavirus, su esposa debería trabajar en casa, pero desde el viernes pasado, no tienen energía eléctrica.
¡Qué Dios te bendiga!
Anaí Salomón Lara adquirió su departamento en el segundo piso en julio 2019 y desde el proceso de entrega empezó a enfrentar problemas, “literalmente fue: Qué Dios te bendiga”.
En octubre del mismo año recibió oficialmente la propiedad y se mudó hasta diciembre, cuando lo hizo ya la esperaba el recibo vencido de Aguakán porque debía los meses de julio a septiembre.
Se comunicó con la constructora Ara y le informó que le devolvería el dinero –alrededor de 600 pesos-. En su departamento, a diferencia de su vecino, tiene detalles mínimos como filtración de agua por las ventanas.
El exterior es su preocupación: Banquetas mal hechas y que ya están descarapelándose; los registros donde están los cables están inundados y las tapas que los cubren apenas las pisan “se tambalean”.

A través de la publicidad, les crearon la falsa expectativa de que tendrían acceso a una alberca amplia y en realidad es pequeña, y sólo es para otros vecinos, no para un grupo de vecinos como ella.
El 8 de noviembre, el personal de la Comisión Federal de Electricidad los visitó para invitarlos a firmar sus contratos de energía, les dejó los formatos y les explicaron que contaban con un plazo de tres meses para hacer ese trámite. Al día siguiente, entre nueve y 10 de la mañana, se presentaron nuevamente y ahí, varios vecinos concretaron la firma de sus contratos, entre ellos, Anaí.
Y el viernes 12 de junio de este año, les cortaron la energía, ella fue de las primeras afectadas, pese a que en tiempo y forma firmó el contrato. Y adicionalmente, le impusieron una multa de 14 mil pesos. El argumento de la CFE fue que “tenían puenteados” los medidores y que en ocho días hábiles emitirá un dictamen si procede o no la multa, situación que rechazó.
Injusto e inhumano
Alan, el representante de Ara, le entregó a Laura Ávila Méndez su departamento en julio de 2019 y lo primero que detectó es que de la llave de la cocina no salía agua; la constructora quedó muy formal de acudir a reparar y no lo hizo. Además, con las lluvias, el agua se filtraba por las ventanas.

Ella por su cuenta fue reparando las anomalías y el 23 de diciembre de ese mismo año se mudó a su propiedad. Lo que no pudo reparar, es que las tomas de agua están “cruzadas”, es decir, en su edificio a ella le facturan el consumo de agua de su vecino y viceversa, “ninguno paga el agua que corresponde”. Ya acudió con Ara y Aguakán, pero ninguno le ha resuelto nada, sino que se tiran la “pelota”.
Al igual que su vecina Anaí coincide en que los registros representan un problema de seguridad para los residentes, porque ahí se encuentran los cables de energía y continuamente se inundan, y por el mal estado de las tapas, ya una vecina se cayó y lastimó.
Las áreas comunes están en mal estado y hay un adeudo cercano a los 30 mil pesos por concepto de energía. Y desde el viernes pasado no tiene luz en su hogar y les entregó la CFE una multa por 14 mil pesos.
Ella es una de las 36 vecinas que sí tiene acceso a la alberca, pero reconoce que su uso es complicado para los otros vecinos porque en la publicidad les hicieron creer que podían disfrutarla.
“Ara ya cobró su dinero de parte de Infonavit, ¿por qué Ara nos hace eso?, hay muchas anomalías… Si llueve voy a llamar a Protección Civil porque no es justo que los vecinos se electrocuten por los registros inundados… Esto genera impotencia, de ver las anomalías y que nos tiran a locos, no nos hacen caso”, lo que consideró injusto e inhumano.




















