“El verdor de Cancún, la selva nunca la voy a olvidar… las entradas al mar, que no estaban restringidas; los amigos entrañables, que aún conservo”, es lo que le viene a la mente a Tiziana Roma Barrera cuando piensa en Cancún, que hoy conmemora su aniversario número 50.

Nació en Bruselas, Bélgica y ahí vivió tres años, luego con sus hermanas y sus padres Umberto Roma y Adela Barrera se mudaron a la Ciudad de México. Ahí también vivieron tres años, para luego cambiar de residencia a la blanca Mérida.
En 1974 su padre, de origen italiano, vino a Cancún. Y cuando ella estuvo por primera vez comió en los comedores del campamento de los trabajadores que estaban a cargo de las obras para la construcción de Cancún, que estaba ubicado a un costado de lo que hoy es el Palacio Municipal. Y a partir de 1975, a la edad de nueve años, empezó a vivir en esta ciudad. Hoy sus padres al igual que varios pioneros ya fallecieron y le sobrevive la segunda y tercera generación de los primeros habitantes.
“Cada vez son menos (los pioneros), nos estamos despidiendo de esa primera generación, ya despedí a mi mamá, a mi papá… Los hijos somos como la piedra angular para que de ahí, la gente voltee a ver, los hijos también somos herederos de esa misma historia”, explica Tiziana Roma.
Este 50 aniversario, tiene un toque “atípico”, porque no sólo Cancún sino todo el mundo está en pausa por la pandemia del coronavirus que ha obligado a las familias estar en cuarentena, a mantener el distanciamiento social y a salir muy poco a la calle, salvo por las compras de alimento y la realización de actividades indispensables.
“(Esta) pausa, es divina, porque Dios nos la ha puesto para recapitular y tomar vuelo para nuevas cosas, para nuevos rumbos y nuevas realidades. Queríamos festejar nuestro cumpleaños 50 con bombo y platillos, con grandes eventos, pero se va a postergar y esperemos cuando las autoridades levanten la contingencia, que las cosas no vuelvan a la normalidad, porque es la que nos ha llevado a como estamos hoy”, reconoce la también activista y defensora del pasado histórico de Cancún.
A esta ciudad, dice han llegado personas de diversos puntos del país y del mundo a asentarse, y esta multiculturalidad es precisamente lo que le da la identidad.
“La identidad de Cancún no existe, es cambiante, multicultural, es de muchos matices y colores y así lo tenemos que asumir; eso de esperar a qué hora surge un platillo y traje típico, no, eso obedecía a otros tiempos, ya no se usa”, considera Tiziana.
Para ella, esos primeros años de vida de Cancún, son algo inolvidable y ese verdor, lo que quizá era característico a mediados de los 70’s, aún es posible observarlo en zonas poco desarrolladas como la colonia irregular Tres Reyes o Rancho Viejo, que introducirse ahí, es como viajar al pasado. Un pasado al que podrían asomarse los casi un millón de habitantes de este municipio de Benito Juárez.




















