Para realizar cambios de fondo en el PRI no se requiere cambiar de nombre, sino reconocer el incremento de la corrupción en el sexenio de Enrique Peña Nieto; la operación que realizó el exdirigente nacional Enrique Ochoa para desbaratar las estructuras estatales y nacionales del tricolor y el desprecio a los líderes del partido, señaló el expresidente en Benito Juárez, Carlos Cardín Pérez.
La presidenta nacional que ocupa el cargo de manera interina, Claudia Ruiz Massieu anunció recientemente realizar cambios en el partido tras el descalabro en la elección federal al perder la Presidencia, espacios en la cámara de diputados, senadores así como gubernaturas y presidencias municipales, e incluso, podría cambiar hasta de nombre.
En este sentido, Cardín Pérez consideró que antes de empezar por los cambios, primero debe reconocerse el peso que tuvo en la elección el aumento de la corrupción en la actual administración federal.
“Los niveles registrados (de corrupción), no se habían dado antes, tuvimos que aceptar consecuencias (en la elección). Y si no empezamos por ahí, no hacemos nada. Es como el borracho que quiere entrar a sobriedad sin tomar y sin aceptar que es borracho, ¿para qué ir a sesiones de terapia política?, si no están basadas en la realidad”, aseguró.
Y otra parte de los errores cometidos, señala que se deben a Enrique Ochoa, porque desde ahí erosionó las estructuras estatales y municipales, y un ejemplo es Quintana Roo, después de perder la gubernatura en 2016 y antes de entrar a la elección federal de 2018, pidieron realizar cambios en el comité estatal como en la elección de candidatos y no fueron escuchados, sino por el contrario fueron señalados de traidores.
En su caso, acudió ante dirigentes nacionales, como el de la CNOP, Arturo Zamora, cercano a Enrique Ochoa, y en ese momento, la respuesta fue continuar como hasta ese momento y no hacer cambios.
Y nuevamente, en la pasada elección el resultado no sólo fue desfavorable a nivel nacional, sino local, al ganar la figura de Andrés Manuel López Obrador la mayoría de los cargos de elección en el país y el PRI en Quintana Roo se fue al tercer lugar.
“Primero lo primero, reconocer el pésimo gobierno y la pésima operación política nacional, estatal y municipal porque abandonaron a los presidentes de los comités municipales; a los liderazgos, los minimizaron y repudiaron, y ¿qué esperaban recibir el 1 de julio?: Rechazo es lo que recibieron”, aseguró.



















