
Por Luciano Núñez
Fue un sexto aniversario de Puerto Morelos convertido en municipio para la gente.
Marcelino Gómez pasó a recibir su diploma con sumo orgullo y los ojos encendidos después de varios lustros de trabajo duro en su vocho.
Así lo hizo también el maestro Carlos Magaña Pacheco, quien dedicó 33 años de su vida a la labor docente.
También Omar Vázquez Sánchez, creador del sargablock, que hizo la primera casa hecha con sargazo en Quintana Roo, subió a recibir el diploma que lo acredita como una persona que dedicó su sueño y empeño a una labor noble, como es la de dar un techo a personas de escasos recursos.
Yadira Sánchez subió al escenario a portar el nombre de su padre, Don Francisco Mendoza Reina, hombre que falleció el año pasado y dedicó gran parte de su vida a la creación de nuevo municipio, e incluso, fue delegado y regidor.

En el mismo camino de retrospectiva, Guadalupe Hernández pasó a nombre de la maestra Arcelia Sánchez Flores y recordó la escuela que creó su madre donde había selva y pedregales.
Pero sin dudas el aplauso mayor, el aplauso de pie con el corazón henchido y las lágrimas que empujan de emoción, fue para Ignacio “Nacho” Sánchez.
Sus padres recorrieron el escenario para recibir el saludo de regidores, el magistrado Mario Aguilar Laguardia y el diputado Luis Chávez, y el recuerdo indeleble de un muchacho que trabajó siempre con humildad y logró trascender en la cartera de Desarrollo Social en la primera gestión de Puerto Morelos ya como municipio.
Iba a ser candidato y una bala clausuró ese destino, que retomó su esposa, Blanca Merari, quien ofreció en el sexto aniversario un evento diseñado para la gente. “Se ve se siente, Nacho está presente”, era el grito que bajó de las gradas y despertó la evocación de quien transitó las calles de Puerto Morelos pensando en un mejor mañana.

“El municipio es nuestra patria chica”, describió Merari, ya en su discurso
Y metaforizó que la ciudad del “faro inclinado” es las calles donde jugaron con los vecinos que se convirtieron en amigos y en familia, las lluvias que empaparon la ropa mientras caminaban a la escuela, “la playa que recorrimos cientos de tardes de infancia; el sol que nos consumía en el camino regreso a casa de la escuela; es conocer los apellidos de las familias que por décadas han habitado el terruño amado; es encontrar al ser amado con quien decidiste formar una familia; es un domingo de mercado, un juego de básquetbol con tus amigas y amigos; un partido de fútbol, eso y más es el municipio, porque es el sitio donde se hace la vida día a día”, expresó emocionada en un Día de Reyes de 2022 que quedará para el recuerdo.




















