
España logró la copa del mundo muy merecidamente, con un equipo sólido de punta a punta, que doblegó a dos selecciones favoritas como Francia y Argentina.
Por primera vez se mostraron juntos Eugenio Segura, Ana Paty Peralta y Rafael Marín Mollinedo
Luciano Núñez
La final de ayer entre Argentina y España me trajo a la memoria un pasaje del libro “El Arte de la Guerra”, de Sun Tzu, que he citado en este espacios en varias oportunidades. Dice en cuanto a las condiciones de batalla, “si los adversarios están en un terreno elevado, no debes atacarles cuesta arriba, y que cuando efectúan una carga cuesta abajo, no debes hacerles frente. No persigas a los enemigos cuando finjan una retirada, ni ataques tropas expertas”.
Lo que vimos ayer fue la demostración de un equipo español sólido en todos sus frentes, cohesionado y laborioso a la hora de construir, sin desesperarse en cada operación, como si tuviesen la certeza de que, al final, el esfuerzo rinde.
Es por todo ello que, a lo largo del torneo mundial, España se posicionó en la parte alta del terreno, como sugiere el maestro Tzu. Y ello se vio justamente en la final, cuando el campo parecía siempre inclinado a su favor y que, a la Argentina de Messi, le costaba mucho subir esa montaña, llena de una tropa experta.
Fue una cuesta infranqueable para la albiceleste que tenía, peor aún, un jugador menos en la parte final por la expulsión de Enzo Fernández, desbordado seguramente de impotencia.
Maestro y alumno
Aquí también vimos el enfrentamiento entre un viejo “Jedi” y su “padawan”: Luis de la Fuente y Lionel Escaloni. El técnico argentino fue a un curso impartido por el español y, acotó en una conferencia de prensa, él le dio unos consejos a su maestro.
Sin embargo, la historia dice que la arrogancia de los alumnos nunca acaba bien.
En la guerra de las galaxias, el jedi maestro y mentor, Obi-Wan Kenobi, le termina cortando ambas piernas y el brazo izquierdo a Anakin Skywalker (más tarde conocido como Lord Vader), cuando lo desafía en el planeta volcánico Mustafar.
El técnico Escaloni nunca usó su mejor arma en todo el torneo: el poderoso delantero Lautaro Martínez, que asistía de manera magistral o convertía goles en los últimos minutos, cuando era requerido por el equipo. Ayer, la expulsión seguramente cambió todo, pero la afición se quedó con ganas de ver la última corrida de ese Toro.
Digno campeón
España fue un dignísimo campeón que merece todos los laureles y le ganó a las dos selecciones más poderosas de los últimos años: Francia y Argentina, con sobradas razones técnicas y estratégicas.
Argentina, a su vez, nos dejó un mensaje poderosos a destacar: nunca se acaba hasta que se se acaba, hasta el minuto final, hasta el último suspiro, hasta que el cuerpo aguanta el último envión.
En vísperas de una nueva elección de autoridades, necesitamos un poco de todo los que nos mostró el futbol, que tanto nos apasiona: estrategia, equipo, corazón y tomar la posición alta, como dice el maestro Tzu.
En ese sentido, tres aspirantes a la gubernatura: Eugenio Segura, Ana Paty Peralta y Rafael Marín Mollinedo se mostraron juntos por primera vez. La excluida (o autoexcluida) fue Marybel Villegas. En los primeros casos es posicionarse en la parte alta, para ver hacia abajo cómo se desarrolla la interna, a sabiendas de que la decisión final se tomará en el centro del país, donde están los grandes maestros de este juego.
Sin dudas fue un movimiento táctico importante para el partido guinda que muestra cohesión, con quienes quieren jugar el partido y construcción.
Hasta dentro de 4 años, cuando el esférico nos vuelta a sumergir en esta pasión que tanto nos deja para nuestra vida cotidiana, cuando queremos ser Messi, Mbappé y Cucurella.
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