Por Hugo Alday Nieto

Desde el inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador, como ya es una costumbre, un grupo de legisladores emanados del pacto por México se propuso realizar una campaña de desinformación y desprestigio en contra de la Cuarta Transformación, por la supuesta desaparición del famoso Fondo de Desastres Naturales (Fonden), mismo que actualmente subsiste con otras reglas y denominación para su transparencia.

Si hacemos un poco de memoria, dicho instrumento, se creó durante la presidencia del empresario ferrocarrilero Ernesto Zedillo Ponce de León, con la figura de Fideicomiso Público, cuya finalidad de origen fue la de destinar recursos públicos para la atención de desastres naturales.

Sin embargo, su manejo discrecional provocó que dicho fondo se transformara en la caja chica del Gobierno Federal y los gobiernos afines al PRIANATO.

Sin embargo, de acuerdo con diversas publicaciones de la Auditoria Superior de la Federación y de la SHCP, se ha señalado que el Fonden tenía una deuda de 13 mil 123 millones de pesos; es decir, existía un Fideicomiso Público el cual percibía importantes cantidades de recursos para destinar a desastres y que, al cierre del PRIANATO fue ordeñado en su totalidad dejando además un saldo negativo de más de 13 mil millones de pesos.

Inconcebible, sí. Inaceptable, definitivamente

En este sentido, la Cuarta Transformación para transparentar los procesos de erogación de recursos para amenazas naturales como temblores, inundaciones, huracanes y otros, creó el Programa para la Atención de Emergencias por Amenazas Naturales, cuya operación transparente se garantiza por medio de la Coordinación Nacional de Protección Civil.

A través de estos cambios en la forma y fondo para la aplicación de recursos públicos en materia de amenazas naturales, como las que hemos vivido en Cancún en estos últimos dos años con tres huracanes y una tormenta tropical, estamos seguros de que será cada vez más difícil ordeñar dichos programas y fondos federales para las administraciones federales venideras.

Sin duda, la trascendencia de estas modificaciones al marco jurídico federal se refleja en un claro combate a la corrupción y en la aplicación transparente de recursos públicos que benefician a todos los afectados por los embates de fenómenos meteorológicos como sucede en nuestro estado.

Por ello, celebremos esta decisión y estemos atentos a los mecanismos de aplicación.

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