Los expertos coincidieron en que el Tren Maya fue presentado como un detonante de progreso para el sureste mexicano, pero ha generado efectos contrarios a los prometidos.

Especialistas, activistas y académicos expusieron a más de seis años que inició la obra del Tren Maya serias críticas al proyecto particularmente por sus impactos sociales, ambientales y económicos en el sur del país.

Durante el encuentro, los expertos coincidieron en que el Tren Maya fue presentado como un detonante de progreso para el sureste mexicano, una región que concentra a un tercio de los pueblos originarios del país y ecosistemas de relevancia global.

Sin embargo, de acuerdo con la cápsula testimonial producida por JaltúnMX, en la que participa la investigadora Sara Cuervo, el proyecto ha generado efectos contrarios a los prometidos.

Video: https://www.youtube.com/watch?v=JwdsEmjGWms

El Cuerpo Académico de Estudios Multidisciplinarios en Derechos Humanos y Seguridad Pública de la Universidad de Quintana Roo organizó el Seminario Internacional “El Tren Maya”, realizado en Chetumal y transmitido también a través de redes sociales.

Error histórico

El economista y sociólogo ambiental Enrique Leff Zimmerman señaló que el Estado mexicano debería reconocer lo que calificó como un “error histórico”, al promover —dijo— un modelo de desarrollo que ha derivado en la devastación de comunidades y entornos naturales de 2019 a la fecha.

Sostuvo que, lejos de representar una transformación sustentable, el proyecto se ha ejecutado en un contexto de imposición, con afectaciones a las comunidades.

En ese sentido, se expuso al iniciar la administración de Andrés Manuel López Obrador más de 300 académicos e investigadores firmaron una carta y advirtieron sobre los posibles daños ambientales del tren, sin que —según los ponentes— se atendieran sus observaciones.

También se denunció procesos de consulta deficientes, así como presuntos actos de presión hacia comunidades.

Los participantes plantearon que los impactos van más allá de aspectos técnicos, como descarrilamientos, sobrecostos o viabilidad financiera, al considerar que existe un proceso de “etnocidio” y transformación forzada de comunidades hacia modelos económicos ajenos a su contexto.

Incremento de violencia y devastación

Sara Cuervo, ponente del seminario, afirmó que en diversas zonas se ha registrado un incremento de la violencia y un creciente descontento social, cuestionando a quién beneficia el desarrollo asociado al proyecto.

En la misma línea, el activista ambiental José Urbina, conocido como “Pepe Tiburón”, advirtió sobre una acelerada devastación en la selva maya, incluyendo la contaminación de cuerpos de agua y la expansión de desarrollos inmobiliarios.

Alertó además sobre la apertura de caminos en zonas sensibles, como el sistema de cuevas Sac Actún, lo que —dijo— podría agravar el deterioro ambiental en la región.

Por su parte, la activista Sara López hizo un llamado a mantener la defensa del territorio, destacando que la continuidad de esta lucha recaerá en las nuevas generaciones.

De acuerdo con reportes oficiales, al corte de abril de 2026 el Tren Maya presenta pérdidas operativas cercanas a 9.9 millones de pesos diarios, acumulando un déficit anual superior a los 3,649 millones de pesos, pese a los subsidios gubernamentales.

Los ponentes coincidieron en la necesidad de abrir un debate más amplio sobre el modelo de desarrollo en el país. Y, en algunos casos, plantearon la posibilidad de detener el proyecto ante los impactos señalados.

Te puede interesar: FGE Quintana Roo publica nuevo bloque de cédulas de identificación humana; suman 126 restos restituidos a sus familiares

Síguenos en Google News Únete a nuestro grupo de WhatsApp