
No me cabe duda alguna de que cada vez tenemos mejores y mayores propuestas escénicas en nuestro Estado y particularmente en Cancún. Es notable la labor institucional pero no deja de ser extraordinario el esfuerzo, pasión y compromiso de los grupos independientes.
Recientemente tuve el gusto de conocer a Josué Cabrera quien ha sabido estructurar talleres, presentaciones y propuestas teatrales en las cuales los espectadores no sólo formamos parte de una actividad recreativa, sino que se nos incita a integrarnos e interactuar mientras los actores se la rifan en el escenario.
Gracias a Josué pude participar en un taller denominado: Estrategias y herramientas para los procesos de base comunitaria con perspectiva en arte terapia, que forma parte del plan de trabajo Rueda de conocimientos (proyecto beneficiario del programa FARO del Bienestar en su modalidad Fortalecimiento de los agentes culturales comunitarios FORACC 2025) y que ha sido un hallazgo extraordinario a través del cual descubrí propuestas como la del Teatro del oprimido, en donde los problemas sociales no sólo se muestran sino que se invita al público a proponer soluciones a situaciones que forman parte, por desgracia, de nuestra vida cotidiana: violencia doméstica, problemas comunitarios… y que incluso nos invita a reflexionar respecto al desconocimiento de las causas y la normalización de las adicciones, la inseguridad y diversos temas de actualidad.
Capacidad de improvisación
Así fue también como me enteré de un taller de improvisación teatral que dio como resultado su show llamado Inestables -integrado por Xchmel Romo, Bárbara Matta, Joany Hernández y Juan Carlos Manrique (Ekinox), Ariadna Rebollo e Iván Palma- a cuyo cierre de curso fui invitada y… no paré de reír, de admirarme de la capacidad de los jóvenes actores para improvisar (¡¡¡ en 20 segundos ¡!!) sobre temas propuestos por el público y en dónde los presentes pudimos comprobar no sólo el talento de los actores, sino el resultado del trabajo logrado en colectivo bajo la dirección de Josué.
Y no es esta la apología de una persona – que merece todo mi respeto, admiración y reconocimiento al haber evidenciado su profesionalismo como instructor del taller en el que participé-; sino también el testimonio de quienes pudimos percibir su sinergia con los actores de la improvisación y la complicidad lograda entre ellos y hacia nosotros.
Además, fue muy significativa la posibilidad de participación de quienes fuimos espectadores y que (en el Foro Tolok, ubicado en La FARO Cancún de Villas Otoch Paraíso) fuimos testigos de la magia que surge de un espacio vacío en el que la creatividad de los protagonistas es capaz de recrear múltiples realidades y personajes… ¡¡¡ Sin guion, sin ensayos y sin escenografías ni producción previa ¡!!
Felicitaciones a los Inestables, a La Faro y a Josué Cabrera por esta labor que demuestra que el arte no es un coto de poder exclusivo de los artistas o de las instituciones, sino un espacio de diálogo, de intercambio de ideas y de cuestionamientos en los que el público no es sólo un sujeto pasivo, sino que puede sugerir, participar y descubrirse reflejado en las historias cotidianas que vivimos y que propusimos para su interpretación.
Ojalá que cuando escuchen los nombres del Colectivo Cultural Los de allá, de los Inestables o de Josué Cabrera se den la oportunidad de disfrutar y ser parte de esta propuesta escénica que les dejará una grata y duradera experiencia… que querrán repetir.
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