Por Gabriela Cruz

Es común que cuando se habla de libros, se manifiesta la ignorancia, generalmente con un honesto y humilde: “no sé, no lo he leído”.

Ojalá éste fuera el caso, pero no.

Azuzadas por un famoso conductor de TV abierta, las masas han alzado la voz y se oponen firmemente al, “peligro que el comunismo puede representar para nuestros hijos”, así como a los contenidos de educación sexual en los libros de texto gratuitos.

Freire y la educación

En la arenga, con obvios fines políticos, mencionan a Paulo Freire sólo como un pedagogo de orientación marxista, pero no dicen que ha sido uno de los mayores y más significativos pedagogos del siglo XX y que sus ideas están plasmadas en nuestros contenidos educativos, desde mucho antes de la existencia de la 4T.

Condenan la ideología y los contenidos históricos, como si fuera la primera vez que eso sucede.

Hay que recordar que la historia la escriben quienes ganan, tal vez por eso, durante los 70 años de la dictadura perfecta era impensable que los libros registraran los fraudes electorales que eran tan obvios para toda la población.

Obviamente, tampoco se mencionaron las guerrilla, aunque existieron.

Si no hay registro oficial, hay suficientes registros periodísticos que lo respaldan. Una de las grandes bondades de este noble oficio es que escribe la historia en tiempo real.

Conductismo y el modelo basado en problemas

Para quienes se rasgan las vestiduras porque los contenidos de matemáticas parecen pocos, tendrían que vivir la frustración que millones de docentes, educados en el conductismo, vivimos cada día al toparnos con pared cuando el estudiantado actual se niega a aprender con la enseñanza tradicional, cada vez retienen menos conocimientos y se interesan aún menos en el aprendizaje.

El modelo de aprendizaje basado en problemas, aunque no es más que una estrategia de enseñanza aprendizaje, busca recuperar la atención y el interés de una generación de estudiantes perdida entre múltiples estímulos digitales. Su objetivo es la adquisición multidisciplinaria de conocimientos y habilidades de comunicación y trabajo en equipo, así como el desarrollo del pensamiento crítico.

Crítica a la educación sexual

La cereza del pastel es la crítica a los contenidos de educación sexual. Para algunas personas resulta escandaloso que los enseñen a estudiantes de 5º de primaria, de 11 años aproximadamente.

Habría que señalar que diferentes expertos señalan que las y los adolescentes comienzan su vida sexual a los 12 años, en promedio, y a falta de contenidos educativos se informan en una fuente que está al alcance de un click: la pornografía, mediante la cual aprenden violencia sexual, misma que reproducen.

Por un lado, hay grupos que se oponen al aborto e insisten en la prevención de embarazos no deseados, pero rechazan la educación sexual. Lo cual resulta totalmente contradictorio.

Orientación integral

Organizaciones que defienden los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, como Gobernanza MX, afirman que a una política de acceso a los servicios de aborto seguro y gratuito, se debe sumar otra de educación sexual integral.

No hay contenidos perfectos, ni que estén libres de áreas de oportunidad. Pero juzgarlos desde el desconocimiento, el miedo y el prejuicio, sólo azuzará el encono que nos espera el próximo año, durante la contienda electoral.

Habría que recordarles a los medios de comunicación que la libertad de expresión, tiene la limitante constitucional de no incitar a la violencia, precisamente, lo que están haciendo con arengas irresponsables que, de no contenerse, podrían desembocar en una quema pública de libros.

¿Eso no sería una mayor riesgo para la educación nuestros hijos e hijas?

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