A los escasos avances en la Alerta de Violencia de Género en Quintana Roo se sumó la pandemia por Covid-19 que obligó a las víctimas a dormir con el enemigo así como la falta de capacitación de los policías para no exponer a las mujeres que denuncian acoso.

Rosa María Márquez Pérez, presidenta de la Red por la Equidad y Derechos Humanos por Quintana Roo, señaló que desde que fue emitida la alerta en la actual administración, no se han registrado cambios en el Instituto Quintanarroense de la Mujer, sino que continúa operando igual que en el pasado.

Reconoció que en esta administración fue tipificado el delito de feminicidio y fue creada la Fiscalía para la atención especializada de feminicidios, entre otros cambios.

Pero a raíz de la cuarentena y la necesidad de permanecer más tiempo en los hogares para evitar los contagios de Covid-19, las mujeres han tenido que permanecer más tiempo con el enemigo en casa y para ello, el Gobierno del Estado ha difundido que pueden denunciar el maltrato para recibir apoyo.

“Nos han saturado con notificaciones de que ‘No estás sola”, que llama y tal. Y cuando llamas nadie te contesta y una serie de circunstancias que no están funcionando bien”, dijo.

Recordó además, que una joven denunció que una persona se masturbaba continuamente en una azotea y lo denunció una vez y nunca llegó la policía, y así pasó hasta la tercera denuncia en que finalmente, los uniformados acudieron.

Y le pidieron a la joven que los acompañara al lugar, subieron a la azotea y no encontraron a nadie, luego bajaron e ingresaron al lugar donde se reúnen a tomar y beber y le pidieron que los acompañara para identificar al exhibicionista. Márquez Pérez, señaló que estas acciones no se debieron realizar porque ponen en peligro a la denunciante y eso, dijo revela la falta de capacitación de los policías.

A esto se suma que los uniformados como primeros respondientes, no ven la violencia, como un delito, porque en los casos de violencia hacia la mujer, les hacen ver que la agresión “fue porque ud se comportó mal y le pusieron sus cates”.

La activista agregó que titularidad del Centro de Justicia ha cambiado dos o tres veces y en algunos casos éstas no han sido empáticas con las personas afectadas, adicionalmente, la ubicación de la fiscalía especializada en atención de Delitos contra la Mujer y por Razones de Género ha cambiado cuatro veces, lo que dificulta acudir a la instancia en busca de atención.

 

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