La muerte de Marciano Dzul Caamal, figura de gran liderazgo en la zona maya de Tulum, y la enfermedad del líder nacional del Partido Verde, Jorge Emilio, incidirán en el nuevo mapa político de Quintana Roo.
Por Luciano Núñez
El cuento psicológico La salud de los enfermos, de Julio Cortázar, teje una trama en la cual, la tía Clelia no debe enterarse por nada del mundo que su hijo Alejandro ha muerto en Brasil por un accidente en auto.
Si llegara a sus oídos esta fatídica noticia seguramente acabaría con su vida debido la fragilidad de su salud.
Por ello, toda la familia orquesta una trama para seguir manteniendo con vida a Alejandro, a través de cartas ficticias (cada vez mejor elaboradas) que empiezan a tener un efecto adverso en el entorno que procura proteger a la madre.
El poder en Tulum
En estos últimos días el poder político ha sufrido la pérdida de Marciano Dzul Caamal, quien forjó durante muchos años un liderazgo en la zona maya de Tulum, donde además, impulsó a su hija Silvia para que alcanzara la diputación.

Fue dos veces alcalde por dos partidos diferentes, habiendo leído con astucia el cambio en el sentido del viento político que significó la irrupción de Morena en el mapa.
Surgen muchas preguntas sobre el futuro de su legado, porque el poder no tiene la particularidad de la transferencia automática.
El poder es algo que, como hizo el fallido alcalde, se forja y no se trata sólo de dinero, se trata de saber entender los momentos y armar alianzas estratégicas para avanzar.
Habrá que ver si su hija Silvia sabe tomar la estafeta, o lo hará el secretario general, Jorge Portilla, o intentará el nuevo alcalde, Diego Castañón, de continuar su mandato en 2024.
Todavía no hay claridad en ello, y sólo en la calle 22 de enero de Chetumal seguramente hay un plan para ello. Lo imperioso es sostener políticamente a uno de los destinos que más ha crecido en los últimos años, así como también grupos que quieren imponer su ley.
La salud de Jorge Emilio
Por otro lado, también surgió la noticia y varias versiones sobre la salud del líder nacional del Partido Verde, Jorge Emilio González, quien habría sido operado en Estados Unidos. Unos dicen que su estado de salud es delicado, otros, que no.

Sin embargo, no es un dato menor ni en uno ni en otro caso, debido a que el partido del tucán tiene en Quintana Roo una amplia representación en todos los poderes.
Logró la presidencia de la Jugocopo, Junta de Gobierno y Coordinación Política, con Renán Sánchez Tajonar, ahora también líder del partido en Quintana Roo; en el ejecutivo tienen la Secretaría de Desarrollo Social, con Pablo Bustamante y la Secretaría de Finanzas, con Eugenio Segura, y a Heyden Cebada en la presidencia del Tribunal de Justicia.
¿Qué pasaría con todo ese poder si el líder no está en condiciones de guiar el barco?, sobre todo teniendo en cuenta que en pocos meses inician las campañas.
¿Podría el Partido Verde repetir la “hazaña” de alcanzar más de 100 mil votos en Quintana Roo?
En ambos casos, como en el cuento del gran Cortázar, existe un esforzado intento por ocultar la verdad hasta el final: porque el poder se nutre de la salud y la enfermedad es una sombra que corroe los pilares sobre los que se asienta.
Sin dudas estas dos situaciones comenzarán a configurar un nuevo mapa político que tendrá su primera prueba en 2024.
Porque en la vida como en la política todo puede cambiar en un segundo. Nada es seguro. Ni con todo el poder ni con todo el dinero se puede comprar la vida y, aunque pareciera sencillo de entender, se olvida pronto y fácil en los nebulosos círculos del poder.




















