• Ayer en su discurso la candidata a la presidencia de México por la alianza de la 4T: Morena, Partido Verde y del Trabajo, Claudia Sheinbaum, dio pautas de cómo será su gestión: debido a la normativa no podría dar propuestas concretas, sin embargo habló de continuar los pilares de lo que llaman “Cuarta Transformación” y el “Humanismo mexicano”, y recordó los fraudes electorales y una democracia simulada.

Luciano NúñezPor Luciano Núñez

Hannah Arendt decía que en el mundo sólo permanece lo que se puede comunicar. “Lo incomunicado, lo incomunicable, eso que no se contó a nadie y no dejó huella en nadie, lo que por ninguna vía penetra en la conciencia de los tiempos y carente de significado, se hunde en el oscuro caos del olvido”.

Toda campaña política necesita, esencialmente, una narrativa que soporte lo que se puede comunicar: lo demás pasa al olvido. AMLO trabajó mucho en ella. La fue moldeado con groseros errores y puntuales aciertos.

En términos generales ha concluido que “primeros son los pobres”, “el combate al neoliberalismo” y el flagelo de la corrupción.

Pero sobre todo, siempre habló del fraude y que le robaron la presidencia en 2006. Y pareciera que, si no ocurre algo sobrenatural, logrará que su candidata Claudia Sheinbaum lo suceda para concluir su proyecto de nación, como siempre le llama a su gestión.

Y qué recordó la candidata en su discurso anoche: que no hay que olvidar los fraudes.

La palabra fue repetida 4 veces en su intervención: “Ahí está el fraude electoral del 88, ahí está el magnicidio del 94, ahí está la falsa democracia del 2000 y la traición con el desafuero y el fraude electoral del 2006.

El propio fraude electoral del 2006, la compra del voto masivo en 2012, eso no es democracia, la democracia sí fue cuando el pueblo de México decidió tomar la historia en sus manos en el 2018, con el triunfo del Presidente Andrés Manuel López Obrador”.

Cambio de narrativa en la oposición

Por el lado de la oposición, con Xóchitl Gálvez, hubo un intento de confrontación con el presidente, sin embargo, los números dijeron otra cosa: “no es por ahí”, con un presidente blindado con más de 70 por ciento de aprobación y que se ha propuesto -y se diría ha logrado- llevar adelante su proyecto de país, que todavía sangra con vastas zonas dominadas por ese otro poder indominable de la delincuencia organizada.

Es así como ahora la candidata que nuclea al PAN-PRI-PRD, ha decidido bajar decibeles discursivos para, ya no concentrarse en un presidente que es ampliamente aceptado, sino en subirse a la ola: dijo que daría continuidad al Tren Maya, ampliamente criticado por la oposición, y la manutención de los programas sociales.

“Yo lo que quiero es que la gente deje de ser pobre, los programas sociales se quedan, dejen de echarles cuentos, pero además de programas sociales, va haber oportunidades de trabajo, van a tener una mejor salud”, dijo días atrás.

Si bien las encuestas ha perdido credibilidad en lo largo y ancho del planeta: no vieron venir la épica remontada de Pedro Sánchez, en España, ni el “home run” de Javier Milei, en Argentina, siguen siendo el parámetro para medir tendencias.

Javier Milei, presidente de Argentina

Y en esa tendencia está muy arriba la candidata oficialista, que ha encontrado la narrativa necesaria y justa en el continuismo, avalado millones de mexicanos que han sido testigos de la fortaleza del dólar, la recuperación del sistema de salud y la dignificación de salarios: A partir de este año, el salario mínimo creció en un 20 por ciento.

Pasó de 207 pesos a 248.93 pesos por día, para alcanzar una retribución mínima de 7.468 pesos mensuales.

Primero los pobres en el Humanismo Mexicano

Ayer Sheinbaum protestó como candidata a la presidencia de la República. Y qué creen que dijo: que va a continuar la por el camino de la Cuarta Transformación, “bajo los principios de: por el bien de todos, primero los pobres; no puede haber gobierno rico con pueblo pobre; “y de que el poder solo es virtud cuando se pone al servicio de los demás”.

Todo ello lo englobó en lo que llama el “Humanismo mexicano”.

Su norte, o más bien, el que trazara AMLO, es la disminución de las desigualdades, garantizando salarios dignos, derecho a la educación, a la salud, a la vivienda, “por la soberanía energética de nuestra patria, la soberanía alimentaria, la vida plena de todos y de todas las mexicanas”, refrescó la candidata que logró cohesionar a todos los grupos, incluido el más rebelde encabezado por Marcelo Ebrard.

Recordó que, “el neoliberalismo demostró su fracaso en México y en el mundo; “por eso digo que la derecha no tiene proyecto”, dijo para volver a citar al villano favorito de la 4T: porque tiene un sentido bastante amplio en su espectro: abarca a Salinas de Gortari como a Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, sin embargo, todos intocables en el orden punitivo.

Tropiezos de la izquierda en Latinoamérica

Tanto en Brasil como en Argentina el proyecto de la izquierda, con los años, se dio de bruces con la galopante corrupción, que comenzó con la entrega de candidaturas a personajes de más que dudoso pasado, pero sobre todo, las grandes obras a manos amiga.

La 4T tiene resto suficiente y narrativa sólida para esta elección, dependerá de Sheinbaum llegar a la próxima estación este modelo que generó, sobre todo para el sureste, una obra pública que difícilmente se repita en cien años.

Por todo ello, esta elección parece la crónica de un triunfo anunciado, con Movimiento Ciudadano listo para dividir el voto disidente y dejar el barco deslizándose en el mismo rumbo, con un cuarto seguro en la embarcación.

Eso sí: la narrativa política debe estar en sincronía con la realidad, “en ese mundo que sólo permanece lo que se puede comunicar”, como decía Arendt. Hoy, México figura en el plano mundial como un país estable y con perspectiva sólidas de crecimiento, a niveles de 3 por ciento anual.

Sólo es esperar al 2 de junio para comprobar que la oposición está política e ideológicamente derrotada, y que sobretodo, no encuentra por dónde va la narrativa.

*****

Luciano Núñez Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado en géneros periodísticos en La Salle, Cancún, e Historia de Quintana Roo en la Universidad del Caribe y Sociedad Andrés Quintana Roo. 

Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.  

Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.

Te puede interesar: Naderías Totales | Cierra Quintana Roo un año de obras: con aeropuerto en Tulum; título para Cancún FC y una oposición sin rumbo, que espera el milagro de la Navidad  

Síguenos en Google News Únete a nuestro grupo de WhatsApp