La elección se desarrolló con total normalidad y deja ver la mano de la gobernadora, Mara Lezama, como responsable de la seguridad y estabilidad política.
Fracasa nuevamente Roberto Palazuelos, cuya carrera política ve su fin en esta elección.

Por Luciano Núñez
No hubo (grandes) sorpresas: ganó Morena con una ventaja contundente y logró hacer historia: México tiene por primera vez a una mujer en el ejecutivo federal.
No se trata de algo azaroso ni descabellado: el país tiene una economía sólida por muchos factores, internos y externos, millones de personas salieron de la pobreza y la oposición no ha sido capaz de reorganizarse, ante el fracaso de su ideología y narrativa.
No es poco. Son más de 30 millones de votos. Muchos más que los que obtuvo AMLO y, sin dudas, el reto para la presidenta será pacificar el país, una tarea que el presidente saliente no ha podido desarrollar con la recientemente creada Guardia Nacional.
En el ámbito federado sí sorprendió la elección que hizo Morena en Yucatán, donde todavía hay final abierto, pero hay una tendencia clara para el candidato “guinda», Joaquín Díaz, que va arriba del panista Renán Barrera, quien anticipadamente se adelantó al festejo.

Sin dudas será un factor importante de desarrollo regional para la península el haberla pintado toda de guinda: el atraso en el sureste sigue siendo un factor de preocupación si se piensa al país como una unidad.
Quintana Roo
La elección en Quintana Roo fue ejemplar en cuanto a que hubo un saldo blanco, más inmaculado que otras elecciones. Parecía que la elección se deslizaba como un barco en aguas calmas. En eso tiene mucho que ver la mano de la gobernadora, Mara Lezama, que superó ampliamente cualquier cálculo, así como la operación en tierra de la secretaria de gobierno, Cristina Torres, que es la cabeza visible de esa operación.
Fue casi carro completo. Por ahora la 4T gana en casi todo el estado: senaduría con amplitud, con 68 por ciento a 18, sobre todo por la campaña que desplegó en todo el Estado la sorpresa de la elección, Eugenio “Gino” Segura. Se quedó con las cuatro diputaciones federales, con una diferencia abismal ganaron Juan Carrillo Soberanis, Humberto Aldana, Mildred Avila y Elda Xix.
Contundencia, deseo y decepción
En cuanto a las presidencias municipales, es sobresaliente la votación que logró Ana Paty Peralta, que logró una contundente reelección con más de 230 mil votos y que la ubica de manera inmediata como aspirante a la gubernatura.

También refrendaron posiciones las presidencias municipales de Puerto Morelos, con Blanca Merari; Atenea Gómez Ricalde, en Isla Mujeres; Nivardo Mena, en Lázaro Cárdenas; en Solidaridad, Estefanía Mercado lleva una ventaja considerable para ser revertida con el porcentaje de votación que resta contabilizar: menos del 15 por ciento; en Cozumel, también es considerable la ventaja de José Luis Chacón sobre Pedro Joaquín Delbouis. Todavía está cerrado el margen en Tulum, sin embargo, lleva mano el candidato oficialista, Diego Castañón.
La sorpresa hasta ahora ha sido la elección que está haciendo Lidia Rojas Fabro, en Othón P. Blanco, que le gana por poco margen a la alcaldesa Yensunni Martínez, de Morena.
La gran decepción para el partido naranja, sin dudas, ha sido Roberto Palazuelos, que no logró quedar como primera minoría, asolado por su turbio pasado como empresario y escándalos que no permitieron su figura creciera de la forma que su equipo esperaba.
La oposición deberá tomar nota si para 2027 quiere reformular la manera en que desarrolla una candidatura, para no tomar un salvavidas de último momento, como fue el caso de Xóchitl Gálvez. Ahí estaba Mauricio Vila y nunca se entendió por qué se aferraron a una política con escaso activo y tantos pasivos.
No es sólo lo que hace el oficialismo, sino lo que deja de hacer la oposición y a quiénes recurre para cubrir candidaturas. Ahí están los resultados.




















