
Prácticamente en este último año, en varias privadas del fraccionamiento Real Valencia, ubicado en la supermanzana 260 de Cancún, los habitantes carecen de agua potable. Han presentado quejas directamente a la concesionaria Aguakan y el problema no ha sido resuelto hasta ahora. Para varios de ellos, la única solución ha sido la compra de pipas de agua potable.
«Se han hecho “n” número de reportes a Aguakán con relación a este problema con el agua. Y ellos nos argumentan que no nos falta agua, que tienen un contrato firmado con la inmobiliaria en donde se comprometieron a suministrarnos agua las 24 horas del día, los 7 días de la semana… Y así es. Pero una cosa es el suministro y otra la presión para que ésta sea suficiente y suba a todos los tinacos», explicó César Torres, quien vive en el fraccionamiento desde hace dos años.
Actualmente la inmobiliaria Vinte continua construyendo nuevas torres, que en teoría son de tres niveles. Pero en la práctica hay de cuatro en tres privadas: Oralia, Torrela y Talaia.
«Según Aguakan la presión del agua es suficiente para los tres pisos. Pero no para los cuatro, ¿cuál es el resultado? Que no importa si vivimos en planta baja o el 4º piso de la privada Oralia, los tincos están en la azotea, por lo que la presión del agua es insuficiente para llegar a todos», indicó.
Hace seis meses aproximadamente, al construir la inmobiliaria la red hidráulica de la parte nueva del fraccionamiento, dijo el afectado que por coincidencia o no, también comenzó la falta de presión del agua. Anteriormente, «la presión no siempre estuvo bien, pero los días que subía era suficiente para llenar los tinacos ya que eran 2 o 3 veces a la semana».
Y hace tres semanas, al reiniciar dichas obras en la nueva privada ubicada al lado de Oralia, la presión del vital líquido se volvió insuficiente, «lo que ha generado que por muchos días varios vecinos (de las 3 privadas de 4 pisos) ya tengan hasta una semana sin nada de agua».
Tanto la concesionaria como la inmobiliaria no se ponen de acuerdo para dar una solución y más de 500 familias o departamentos, no cuentan con agua potable.
Las soluciones
Algunos vecinos compran agua embotellada constantemente; otros se van a casa de algún familiar y los que se quedan en la privada le piden “una cubeta” a un vecino. O de plano, “le sufren” por el desabasto.
Otra alternativa para algunos fue comprar una manguera, conectarla a sus tomas (que se encuentran en las banquetas internas de la privada) y como sí hay agua con poca presión, toman un poco y la acarrean hasta los demás pisos.
«Hay vecinos que no pueden o no quieren comprar la manguera. Se les hace fácil tomar de la manguera de algún vecino, ocasionando fricciones y situaciones que pudieran salirse de control. Y todo esto es un daño colateral, que podría evitarse si el suministro fuera el adecuado todos los días», señaló.



















