Por Jaguar Negro
En las recientes elecciones de Estados Unidos, el estado de Arizona jugó un rol protagónico y estratégico para que Joe Biden se convierta en el presidente 46 de la Unión Americana.
En ese estado, los demócratas no ganaban desde 1996, con Bill Clinton; y para buscar el antecedente anterior, hay que trasladarse a 1952. Las políticas anti-migración, donde hay una fuerte comunidad Mexicana y Latina comenzaron en 2010, hasta que se convirtieron en bandera que, diez años después, permitió que el estado pasara a ser de dominio demócrata. Valga este dato para analizar qué podría pasar en Quintana Roo en 2022, cuando sea electo el próximo gobernador que sucederá a Carlos Joaquín.
Las proyecciones dicen que el candidato de Morena, partido que ganó en los municipios más poblados en las municipales pasadas, tiene mayores posibilidades de alzarse con el triunfo.
Pero no está todo dicho. Si bien los números son amplios en Benito Juárez y, como partido, Morena tiene amplio margen en Solidaridad, este municipio podría ser el Arizona, el fiel de la balanza electoral, dentro de las estrategias electorales.
En caso de que Laura Beristain lograra la reelección, hasta ahora la única carta fuerte del partido, la gubernatura para Morena sería un camino más que allanado.
Si las guerras intestinas, que están a todo motor y flor de piel en el partido de AMLO, sabotean el gobierno de 4T en este municipio, y no alcanza a mantener la bandera, el tránsito a 2022 se hará harto complejo.
Frente opositor
Sumando aliados: llamados por el Presidente, BOAs; autodenominados Frena, Frente Nacional Ante AMLO, el cambio de banderas en Quintana Roo, del PAN-PRD, a Morena, se podría complicar sobremanera.
En ese frente anti Morena, el gobierno que encabeza Mara Lezama ha recibido fuego de todos lados: primero con los problemas en la recolección de basura, la violenta marcha que terminó en represión del Mando Único, a cargo de Alberto Capella, ambos suenan a una orquesta que busca menoscabar la bandera que está en juego.
Dentro de pocas semanas habrá definiciones en las candidaturas y, quizás, se vean más manifestaciones infiltradas y sospechosas maniobras que enrarecen el ambiente con todo lo que está en juego: 2021 con miras al 2022.




















