Por Jaguar Negro
La senadora Marybel Villegas Canché ha pateado el tablero de Morena.
Ayer amagó con dar otro “Gran salto” (chapulineo, le dicen) e irse del partido creado por AMLO, esto, si no logra la candidatura 2022 para la gubernatura de Quintana Roo.
En el mismo acto, dio su total respaldo a Rafael Marín Mollinedo, responsable actualmente del Istmo de Tehuantepec, con quien se reunió horas más tarde.
Es que la película se parece bastante a su fallida nominación para la presidencia municipal de Benito Juárez, que quedó en manos de Mara Lezama.
Conforme avanzan los días, las señales son más adversas para la política que estuvo en el PRD, donde fue diputada, pasó brevemente por el PAN (como delegada), luego diputada por el PRI —de Beto Borge—, y de ahí, a Morena, pero con varias escalas.
Para algunos analistas, lo de Villegas Canché fue un movimiento de piezas para negociar su continuidad en el Senado de la República; otros, dicen que su destino final será Fuerza por México; pero donde sí no cabría, es en la alianza PAN-PRD, dado que ella ha plantado bandera en contra de Carlos Joaquín y sería una verdadera afrenta para el mandatario hacerla candidata por esas siglas.
Lo cierto es que Marybel seguirá en la escena política, donde todavía quedan algunos años bajo el paraguas de la senaduría.
Ella prometió que estará en la boleta de 2022 y parece que no será por Morena.




















