Tulum es un destino muy bello, pero, ante el constante acoso por parte de policías, taxistas, vendedores, meseros y comerciantes, resulta imposible relajarse, pues el turista siempre debe estar “en guardia”, criticó un extranjero a través de la red social Reddit.
El usuario “Iron Nomad”, un canadiense que ha viajado ya por 15 países y quien habla algo de español, escribió una larga reseña sobre Tulum en Reddit, en donde indica que aunque las playas, la gastronomía y la música en Tulum es maravillosa, existe una “cultura de estafa” que arruina la experiencia para cualquier viajero.
“No te puedes relajar. Tienes que estar en guardia todo el tiempo”, escribe.
En su caso, los sinsabores empezaron desde que llegó al departamento que rentó por Airbnb, pues la publicación indicaba que el lugar tenía alberca y bicicletas, pero la piscina resultó esta “en mantenimiento” y las bicicletas estaban averiadas.
En todos los restaurantes que fue, le añadían un 20% de propina “obligatoria” sin avisarle. Los taxis cobran tarifas ridículas, sin que exista un taxímetro o tarifario que evite sentirse estafado. En las calles hay jaladores que le cierran el paso y le piden pasar o bien contratar algún tour. El personal de las gasolineras “olvidan” resetear el medidor a cero o se “equivocan” con el cambio.
“Las playas ‘públicas’ en realidad no lo son, sino que están rodeados de clubes o restaurantes. No me molesta pagar por comodidad, pero no debiera ser la única opción”, relata.
EXTORSIÓN POLICIACA
Como muchísimos extranjeros, este canadiense también fue extorsionado por la policía municipal. En su caso, mientras conducía una cuatrimoto.
“Me había tomado una cerveza horas atrás y me acusaron de conducir en estado de ebriedad y me exigieron 15 mil pesos. Yo me reí y les di 500 pesos y así de pronto, dejaron de ser un problema”, comenta.
Los cenotes son bellos, comenta, pero pagar 500 pesos por persona, además de un cobro por casilleros es excesivo, opinó. Él y su novia fueron al Gran Cenote, y su novia olvidó la llave de su casillero en su chaleco salvavida. Al comentarle a un trabajador en el mesón, esta persona se la trajo, pero enseguida le pidió “para su chesco”.
Por ser extranjeros, no entendieron y le compraron una Coca-cola, que después vieron con desagrado que esta persona vendió.
ESTAFAR COMO MODUS VIVENDI
“Los clubes de playa están llenos de gente vendiendo drogas o consumiendo”, añade. “No es el ambiente fiestero el que me molesta, sino lo normal que se ha vuelto el que se estafe y se lucre”.
El canadiense señala que en lugares con mayor pobreza, como Vietnam, Taliandia, Bali, Sri Lanka, o partes de África, los locales actúan con amabilidad e integridad. En contraste, en Tulum pareciera que todos están buscando obtener una ganancia de corto plazo, en lugar de ganarse una confianza de largo plazo.
“Cuando tratan de venderte algo o estafarte, su inglés es fluido, pero en cuanto les reclaman, dicen no hablar inglés”, sentencia. “Unas vacaciones debieran ser para relajarse, no ser un partido de ajedrez mental”.
“A los dueños de negocios, si quieren que el turismo dure, dejen de tratar a sus visitantes como carteras andantes”, concluye.
La publicación original (en inglés) puede leerse aquí.




















